Nace súbito el día,
nubes de colores, malvas eternos.
Un perro en la masía,
olor de libro viejo,
y trinos que se escapan del granero.
Mana la fuente el agua
hermosa, cristalina, clara, y fría.
Un campesino pasa,
la mirada está fija...
Sus ojos muestran brillos de alegría.
Un pajarillo canta
enamorando a la nube que asoma.
Y la nube, que es blanca,
se llena de congoja
y, musical, lagrimea unas notas.
Baja del río espuma.
Estruendosas corrientes que socavan,
lo hacen con presura,
lo hacen sin tardanza,
tierra fértil en cauces y en gargantas.
Y el pescador prepara
sus aparejos: sedales y cañas.
Lanza el sedal al agua
y el anzuelo se clava
en la trucha que por allí pasaba.
Llega cantando Aurora,
viene con la guadaña, de los prados.
Es llegada la hora
de tomarse un descanso...
Va pensando en encontrar a su amado.
Se les ve de la mano,
contentos y mirándose a los ojos.
Él se muestra ufano,
la niña con sonrojo...
El río sigue marchando sonoro.
Una campana suena,
es la iglesia cantando al mediodía.
Y entre los lirios vuela,
va tras la melodía,
sutil abejilla de la masía.
Atardecer lluvioso.
Relámpagos de luces azuladas
que lo iluminan todo.
Atmósfera rasgada,
y la noche de truenos anunciada.
Ya la noche ha nacido.
Campo con manto de silencio oscuro.
En el cielo racimos,
perlas de color puro...
Noche de amores, noche de conjuros.
xxx
Churrete
nubes de colores, malvas eternos.
Un perro en la masía,
olor de libro viejo,
y trinos que se escapan del granero.
Mana la fuente el agua
hermosa, cristalina, clara, y fría.
Un campesino pasa,
la mirada está fija...
Sus ojos muestran brillos de alegría.
Un pajarillo canta
enamorando a la nube que asoma.
Y la nube, que es blanca,
se llena de congoja
y, musical, lagrimea unas notas.
Baja del río espuma.
Estruendosas corrientes que socavan,
lo hacen con presura,
lo hacen sin tardanza,
tierra fértil en cauces y en gargantas.
Y el pescador prepara
sus aparejos: sedales y cañas.
Lanza el sedal al agua
y el anzuelo se clava
en la trucha que por allí pasaba.
Llega cantando Aurora,
viene con la guadaña, de los prados.
Es llegada la hora
de tomarse un descanso...
Va pensando en encontrar a su amado.
Se les ve de la mano,
contentos y mirándose a los ojos.
Él se muestra ufano,
la niña con sonrojo...
El río sigue marchando sonoro.
Una campana suena,
es la iglesia cantando al mediodía.
Y entre los lirios vuela,
va tras la melodía,
sutil abejilla de la masía.
Atardecer lluvioso.
Relámpagos de luces azuladas
que lo iluminan todo.
Atmósfera rasgada,
y la noche de truenos anunciada.
Ya la noche ha nacido.
Campo con manto de silencio oscuro.
En el cielo racimos,
perlas de color puro...
Noche de amores, noche de conjuros.
xxx
Churrete