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Dicen que al estar borracho
más está uno inspirado; yo no sé si estoy borracho,
pero estoy emborrachado.
Que si bebo y no conduzco
por estar al despistado,
no comprendo, y lo deduzco,
que el control me tiene atado.
Soltaré esa bebida,
y que sepa lo mojado,
que la fresa retenida,
va también por vomitada
inspirada de partida.
Vomitemos todos juntos,
que las letras se amontonan,
en presencia de los puntos
por la ausencia de las comas;
que del humo en los canutos
se nos llenan las redomas,
y un poema que es esputo
vale más que mil maromas.
Cuando llega el amor
nadie lo suelta,
cuando llega todo son vueltas;
si se marcha quieres que vuelva,
si se queda, pasión de las almas,
en llamas envueltas.
Cuando llegue la vieja
tenlo todo dispuesto;
limpia y asea la hacienda,
sal sin temor con lo puesto,
cruza una cruz si hay enmienda,
echa la llave y cierra la reja,
sube al caballo leyenda
y cabalga hacia el viento en tu hueso.
Si tú quisieras tendrías la luna entera,
si tu supieras que soy tu sol,
saldrías las noches hacia los claros
a que mis ojos te den calor.
Estás a tiempo y azar no espera,
no te entretengas jugando al son,
que pasa pronto la primavera
que son los pájaros de mi canción.
Si es intento y nunca aciertas,
dale la vuelta a la llave,
abre la reja y pasa hacia dentro;
la oscuridad y las tinieblas,
como al principio,
precipicio sin fundamento.
Nablas y tinieblas,
un vector hacia el dolor;
amores que ahora pueblas,
sin hablas de color,
llegarán hasta las puertas
donde viven sin valor.
Hija de la noche,
sendero sin escote
y oscura tenue ruta;
eres la nabla, eres mogote,
eres el negro color de luto,
la virgen puta del cipote.
Llegarás frente a un camino inmenso,
sinfín de horizonte ni punto de fuga;
una vez metida dentro,
ni principio ni fin, ni centro,
tan sólo los pasos que dejan huellas
en el sendero de los vacíos;
y entre amarillos delirios,
y en el porqué de las estrellas,
el anaquel de brillo muerto
es todo igual tras esa puerta;
la diferencia está en la mida,
pues ¿qué es el ser en alma muerta
si nunca hubo ser que no sea vida?
Ni mujer sin masculino,
ni varón sin la que siembra;
ni galán sin femenino,
ni satén sin las tinieblas.
¿Qué es el muerto ser?,
¿qué, el ser que digo?
Muerto, nabla es,
y vivo, cada ser por su destino,
si vino desde el ser,
prepárese a beber
el ser que hace camino.
Eran huellas
y cabezas hablantes;
baterías antiaéreas,
niños y bombas,
pederastias andantes;
panderetas y zambombas,
clarinetes militantes,
el rugido de las bestias
y el tronar de los mandantes.
Dicen que al estar borracho
más está uno inspirado; yo no sé si estoy borracho,
pero estoy emborrachado.
Que si bebo y no conduzco
por estar al despistado,
no comprendo, y lo deduzco,
que el control me tiene atado.
Soltaré esa bebida,
y que sepa lo mojado,
que la fresa retenida,
va también por vomitada
inspirada de partida.
Vomitemos todos juntos,
que las letras se amontonan,
en presencia de los puntos
por la ausencia de las comas;
que del humo en los canutos
se nos llenan las redomas,
y un poema que es esputo
vale más que mil maromas.
Cuando llega el amor
nadie lo suelta,
cuando llega todo son vueltas;
si se marcha quieres que vuelva,
si se queda, pasión de las almas,
en llamas envueltas.
Cuando llegue la vieja
tenlo todo dispuesto;
limpia y asea la hacienda,
sal sin temor con lo puesto,
cruza una cruz si hay enmienda,
echa la llave y cierra la reja,
sube al caballo leyenda
y cabalga hacia el viento en tu hueso.
Si tú quisieras tendrías la luna entera,
si tu supieras que soy tu sol,
saldrías las noches hacia los claros
a que mis ojos te den calor.
Estás a tiempo y azar no espera,
no te entretengas jugando al son,
que pasa pronto la primavera
que son los pájaros de mi canción.
Si es intento y nunca aciertas,
dale la vuelta a la llave,
abre la reja y pasa hacia dentro;
la oscuridad y las tinieblas,
como al principio,
precipicio sin fundamento.
Nablas y tinieblas,
un vector hacia el dolor;
amores que ahora pueblas,
sin hablas de color,
llegarán hasta las puertas
donde viven sin valor.
Hija de la noche,
sendero sin escote
y oscura tenue ruta;
eres la nabla, eres mogote,
eres el negro color de luto,
la virgen puta del cipote.
Llegarás frente a un camino inmenso,
sinfín de horizonte ni punto de fuga;
una vez metida dentro,
ni principio ni fin, ni centro,
tan sólo los pasos que dejan huellas
en el sendero de los vacíos;
y entre amarillos delirios,
y en el porqué de las estrellas,
el anaquel de brillo muerto
es todo igual tras esa puerta;
la diferencia está en la mida,
pues ¿qué es el ser en alma muerta
si nunca hubo ser que no sea vida?
Ni mujer sin masculino,
ni varón sin la que siembra;
ni galán sin femenino,
ni satén sin las tinieblas.
¿Qué es el muerto ser?,
¿qué, el ser que digo?
Muerto, nabla es,
y vivo, cada ser por su destino,
si vino desde el ser,
prepárese a beber
el ser que hace camino.
Eran huellas
y cabezas hablantes;
baterías antiaéreas,
niños y bombas,
pederastias andantes;
panderetas y zambombas,
clarinetes militantes,
el rugido de las bestias
y el tronar de los mandantes.
Dicen que al estar borracho
más está uno inspirado; yo no sé si estoy borracho,
pero estoy emborrachado.
Que si bebo y no conduzco
por estar al despistado,
no comprendo, y lo deduzco,
que el control me tiene atado.
Soltaré esa bebida,
y que sepa lo mojado,
que la fresa retenida,
va también por vomitada
inspirada de partida.
Vomitemos todos juntos,
que las letras se amontonan,
en presencia de los puntos
por la ausencia de las comas;
que del humo en los canutos
se nos llenan las redomas,
y un poema que es esputo
vale más que mil maromas.
Cuando llega el amor
nadie lo suelta,
cuando llega todo son vueltas;
si se marcha quieres que vuelva,
si se queda, pasión de las almas,
en llamas envueltas.
Cuando llegue la vieja
tenlo todo dispuesto;
limpia y asea la hacienda,
sal sin temor con lo puesto,
cruza una cruz si hay enmienda,
echa la llave y cierra la reja,
sube al caballo leyenda
y cabalga hacia el viento en tu hueso.
Si tú quisieras tendrías la luna entera,
si tu supieras que soy tu sol,
saldrías las noches hacia los claros
a que mis ojos te den calor.
Estás a tiempo y azar no espera,
no te entretengas jugando al son,
que pasa pronto la primavera
que son los pájaros de mi canción.
Si es intento y nunca aciertas,
dale la vuelta a la llave,
abre la reja y pasa hacia dentro;
la oscuridad y las tinieblas,
como al principio,
precipicio sin fundamento.
Nablas y tinieblas,
un vector hacia el dolor;
amores que ahora pueblas,
sin hablas de color,
llegarán hasta las puertas
donde viven sin valor.
Hija de la noche,
sendero sin escote
y oscura tenue ruta;
eres la nabla, eres mogote,
eres el negro color de luto,
la virgen puta del cipote.
Llegarás frente a un camino inmenso,
sinfín de horizonte ni punto de fuga;
una vez metida dentro,
ni principio ni fin, ni centro,
tan sólo los pasos que dejan huellas
en el sendero de los vacíos;
y entre amarillos delirios,
y en el porqué de las estrellas,
el anaquel de brillo muerto
es todo igual tras esa puerta;
la diferencia está en la mida,
pues ¿qué es el ser en alma muerta
si nunca hubo ser que no sea vida?
Ni mujer sin masculino,
ni varón sin la que siembra;
ni galán sin femenino,
ni satén sin las tinieblas.
¿Qué es el muerto ser?,
¿qué, el ser que digo?
Muerto, nabla es,
y vivo, cada ser por su destino,
si vino desde el ser,
prepárese a beber
el ser que hace camino.
Eran huellas
y cabezas hablantes;
baterías antiaéreas,
niños y bombas,
pederastias andantes;
panderetas y zambombas,
clarinetes militantes,
el rugido de las bestias
y el tronar de los mandantes.
Reflesion de vaivenes entre el rugido bestial de un tambor
que es agasajo de tronadas sublimes. un belllo poema que indaga
enlas tinieblas de una desesperacion anudada. luzyabsenta. felicidades
Reflesion de vaivenes entre el rugido bestial de un tambor
que es agasajo de tronadas sublimes. un belllo poema que indaga
enlas tinieblas de una desesperacion anudada. luzyabsenta. felicidades