No quiero seguir viviendo.
Me mantiene una sutil firmeza.
A gatas me acompaña
una locura de acidez retorcida,
cardiaca y revoltosa,
que impasible sumerge
unas alas de algodon dorado
donde ya no las veo.
Donde ya no las creo.
Y entonces, te deja la novia,
y sin saber por que,
se lleva tu vida con ella,
y empiezas a esnifar
rayas de incertezas
y a darle a la vida
caladas secundarias,
hasta que te fuma
la vida,
o te esnifa
la muerte.
Me mantiene una sutil firmeza.
A gatas me acompaña
una locura de acidez retorcida,
cardiaca y revoltosa,
que impasible sumerge
unas alas de algodon dorado
donde ya no las veo.
Donde ya no las creo.
Y entonces, te deja la novia,
y sin saber por que,
se lleva tu vida con ella,
y empiezas a esnifar
rayas de incertezas
y a darle a la vida
caladas secundarias,
hasta que te fuma
la vida,
o te esnifa
la muerte.