Trepané
el antepecho del postigo,
escapando del redil
que me limita.
Liberé
la metáfora aprehendida
y calé donde
germina tu latido.
Encaucé mi plan
a lo Converso,
aventuré en la idea
desconocida.
Me adentré
en el orbe de tus versos,
el embeleso
fue el cebo a la caída.
En el éxodo
vibrante a lo ignoto,
fui mudando
uno a uno mis detritos.
Mas la crisálida
murió en el laberinto
y su color fue el epitafio
de mi rostro.
Cesar
el antepecho del postigo,
escapando del redil
que me limita.
Liberé
la metáfora aprehendida
y calé donde
germina tu latido.
Encaucé mi plan
a lo Converso,
aventuré en la idea
desconocida.
Me adentré
en el orbe de tus versos,
el embeleso
fue el cebo a la caída.
En el éxodo
vibrante a lo ignoto,
fui mudando
uno a uno mis detritos.
Mas la crisálida
murió en el laberinto
y su color fue el epitafio
de mi rostro.
Cesar