Gitano
Poeta recién llegado
MÚSICA DE ARPA
A Arturo, que vino con su arpa de las Canarias y partió dejando acordes de amor...
Hola que tal!! Adiós!!
Llegaste un día desde Lanzarote cargando tu arpa como quien lleva una mujer por la cintura.
Te fuiste pronto y sin embargo...en medio... abrazo entrecortado... vivimos tus canciones
renacimos desde la música de tu arpa virginal, unida al tango, a la milonga, a Pavarotti, a Bach,
al Cerro Colorado, a Plácido Domingo, a vos...
música dulce de lamentos, refinada miel que dilata sonidos en notas que se vuelven esperanza,
esperanza de un encuentro especial que más allá del tiempo, se hizo música...
Tu arpa es el frágil papel de tus poemas, mi voz no alcanza en el papel para llegar a música...
Corre delante de mí por salvarme y, enamorado del arte, respiro mi yo;
desde la invisible caricia que vuela por el aire, desde tu yo a las cuerdas,
manos que vuelan sin tacto desde vos a la música de tu arpa.
Unión de sentimientos entre manos y arpa con tu sonrisa de bondad de plena hondura.
La admiración del gesto abierto a todos y mi recuerdo de tu canción que nos alegra y nos abriga,
como trabajo que pasa en el pasar y sin embargo queda siempre, latiendo,
en algún lugar porque quedan los elementales que siempre están...
La relación nace espontánea y alegrándome de inspiración
me empuja y pinta de música toda la poesía tan estructural, y en un recorrido por las cuerdas,
subiste con tu música a echarnos bajo una canción, tu melodía de acordes de emoción,
por encima de nosotros.
Colaborando o no con la presencia, los ritmos del tiempo, invadidos de espacios novedosos,
vuelo ilegal que nos conduce al centro sagrado, al chakra desconocido de las almas,
con el brillo de los ojos que ríen sin parar de sentir, canción de hermano que abrió su corazón
y en el jardín de un poeta se entregó en flor...
Porque el corazón es eso: una forma tercamente escondida detrás de los finales.
GITANO
A Arturo, que vino con su arpa de las Canarias y partió dejando acordes de amor...
Hola que tal!! Adiós!!
Llegaste un día desde Lanzarote cargando tu arpa como quien lleva una mujer por la cintura.
Te fuiste pronto y sin embargo...en medio... abrazo entrecortado... vivimos tus canciones
renacimos desde la música de tu arpa virginal, unida al tango, a la milonga, a Pavarotti, a Bach,
al Cerro Colorado, a Plácido Domingo, a vos...
música dulce de lamentos, refinada miel que dilata sonidos en notas que se vuelven esperanza,
esperanza de un encuentro especial que más allá del tiempo, se hizo música...
Tu arpa es el frágil papel de tus poemas, mi voz no alcanza en el papel para llegar a música...
Corre delante de mí por salvarme y, enamorado del arte, respiro mi yo;
desde la invisible caricia que vuela por el aire, desde tu yo a las cuerdas,
manos que vuelan sin tacto desde vos a la música de tu arpa.
Unión de sentimientos entre manos y arpa con tu sonrisa de bondad de plena hondura.
La admiración del gesto abierto a todos y mi recuerdo de tu canción que nos alegra y nos abriga,
como trabajo que pasa en el pasar y sin embargo queda siempre, latiendo,
en algún lugar porque quedan los elementales que siempre están...
La relación nace espontánea y alegrándome de inspiración
me empuja y pinta de música toda la poesía tan estructural, y en un recorrido por las cuerdas,
subiste con tu música a echarnos bajo una canción, tu melodía de acordes de emoción,
por encima de nosotros.
Colaborando o no con la presencia, los ritmos del tiempo, invadidos de espacios novedosos,
vuelo ilegal que nos conduce al centro sagrado, al chakra desconocido de las almas,
con el brillo de los ojos que ríen sin parar de sentir, canción de hermano que abrió su corazón
y en el jardín de un poeta se entregó en flor...
Porque el corazón es eso: una forma tercamente escondida detrás de los finales.
GITANO