Karen Gajda
Poeta adicto al portal
Cielo pálido, horizonte ardiente,
alrededor estepa, pampa,
ando sobre tierra quemada.
Los jinetes de sombras aterrorizan
los pueblos de las almas perdidas.
La mía no encuentra paz
y así camina y camina.
Recuerdo de los tiempos felices,
asombrada por su estancia aquí.
No tan lejos rodean cuervos
como una nube negra, graznando altos.
Están buscando vida
para tomarse hasta la ultima gota de estos pobres.
Estoy en el medio de los mundos
donde no hay día ni noche,
donde las sombras son más claras que la luz.
Ya no sé como llegué aquí,
cuando perdí el camino,
que circunstancia
me dejó torcer en el falso momento.
Noto como desaparecen los recuerdos,
poco a poco empiezo ya a olvidar.
Si me quedo aquí
estaré algún día no tan lejano
como aquellos que ya solo existen,
esperando nadie sabe qué,
murmurando palabras sin sentido.
¡No, eso no quiero!
Tengo que encontrar la salida,
la puerta que me devuelva a la vida.