Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Mujer
¿Quién eres para juzgarme...?
Acaso, ¿no eres mi misma sangre?
Cuando hablas, solo hay penas
y odio regados a tu alrededor.
¿Qué es la vida para ti?
¿Qué es mi vida para ti?
Todo lo que te importa
es tu propio bienestar.
Esas crueles palabras
resuenan como un eco,
desde mis oídos hasta el paladar...
¡La yugular me asfixia!
Queriendo ignorar cada expresión,
que siembra en mí... Más odio y rencor.
Todo esto me hace mal,
pero no puedo escapar...
No es propio de mí,
eludir la realidad...
Sólo espero no sufrir,
más de lo que pueda soportar.
Me puede decir el cielo
si aún la puedo amar.
Me puede decir si...
Algún día la podré perdonar.
¡Por todos esos momentos...!
¡Oh, mujer!
Quisiera hacerte pagar...
No sabes cuánto me has hecho llorar.
Dicen los paganos que creen en Dios,
que dejaré de recibir bendiciones,
sólo por éste amargo sentimiento.
¿Cuál será mi condena por esto?
¿No es suficiente lo que ya siento?
¡No encuentro justificación!
Esas palabras no tienen sentido, ni compasión...
Yo, soy la víctima; ella, el tirano castigador.
Ella es el verdugo,
que a pesar de que me va a matar...
Oculta su rostro, tontamente.
Como si ignorara quién me acabará...
Cortará mis alas...
No podré volver a volar.
Sentir el viento,
y sentir lo bello que es amar.
Qué sentido tiene apresar mi libertad,
qué sentido tiene compartir tu infierno
con los demás... ¡No es justo que me arrastres!
Al averno de tus lamentos.
¡Yo tengo mis propios problemas!
La vida a cada uno nos ha enseñado
a enfrentarlos y superarlos.
Pero tú... Eres mi mayor condena...
La mente es la más cruel de todas
las armas que el hombre puede engendrar.
Ella vive su infierno, ella está alimentando
las sombras que cubren mi humanidad...
No sabe superar sus conflictos,
crea cenizas por donde quiera que va.
El fuego de mi vida se extingue,
las neblinas se hacen más densas.
Sólo veo oscuridad...
¿La luz podrá traspasar?
La ranura de la puerta
dónde encerrada mi alma está.
La quiero ayudar, pero es una celda
que libera a pocos... Un monstruo.
Que la hace olvidar lo que tiene
y nunca podrá volver a engendrar.
¡El cielo puede juzgarme!
¡No me importa si es así!
Gracias por darme la vida.
Pero... No puedo seguir así...
Debo mirar hacia adelante.
¡Tú no eres mi Dios!
Seré el ángel que se rebele
en tu reino lleno de corrupción.
Ven y acaba con todo...
Mejor que termine el martirio,
y no seguir con el suplicio.
¡ Condéname más!
¡Oh, mujer!
Como quisiera hacerte pagar,
todo este dolor...
Que no creo soporte mi corazón.
Déjame vivir...
¡Y te querré aún más!
Ámame y te amaré.
Ódiame y te despreciaré.
Pero hagas lo que hagas,
la realidad está es...
¡Eres mi sangre!
¡Nada lo cambiará!
Debo mirar hacia adelante.
¡Tú no eres mi Dios!
Seré el ángel que se rebele
en tu reino lleno de corrupción.
Me he de exiliar.
Tus tierras...
¡No volveré a tocar!
Nunca más...
Hasta que pueda perdonar,
todos esos días que...
¡Oh, Mujer!
Me hiciste pasar...
Acaso, ¿no eres mi misma sangre?
Cuando hablas, solo hay penas
y odio regados a tu alrededor.
¿Qué es la vida para ti?
¿Qué es mi vida para ti?
Todo lo que te importa
es tu propio bienestar.
Esas crueles palabras
resuenan como un eco,
desde mis oídos hasta el paladar...
¡La yugular me asfixia!
Queriendo ignorar cada expresión,
que siembra en mí... Más odio y rencor.
Todo esto me hace mal,
pero no puedo escapar...
No es propio de mí,
eludir la realidad...
Sólo espero no sufrir,
más de lo que pueda soportar.
Me puede decir el cielo
si aún la puedo amar.
Me puede decir si...
Algún día la podré perdonar.
¡Por todos esos momentos...!
¡Oh, mujer!
Quisiera hacerte pagar...
No sabes cuánto me has hecho llorar.
Dicen los paganos que creen en Dios,
que dejaré de recibir bendiciones,
sólo por éste amargo sentimiento.
¿Cuál será mi condena por esto?
¿No es suficiente lo que ya siento?
¡No encuentro justificación!
Esas palabras no tienen sentido, ni compasión...
Yo, soy la víctima; ella, el tirano castigador.
Ella es el verdugo,
que a pesar de que me va a matar...
Oculta su rostro, tontamente.
Como si ignorara quién me acabará...
Cortará mis alas...
No podré volver a volar.
Sentir el viento,
y sentir lo bello que es amar.
Qué sentido tiene apresar mi libertad,
qué sentido tiene compartir tu infierno
con los demás... ¡No es justo que me arrastres!
Al averno de tus lamentos.
¡Yo tengo mis propios problemas!
La vida a cada uno nos ha enseñado
a enfrentarlos y superarlos.
Pero tú... Eres mi mayor condena...
La mente es la más cruel de todas
las armas que el hombre puede engendrar.
Ella vive su infierno, ella está alimentando
las sombras que cubren mi humanidad...
No sabe superar sus conflictos,
crea cenizas por donde quiera que va.
El fuego de mi vida se extingue,
las neblinas se hacen más densas.
Sólo veo oscuridad...
¿La luz podrá traspasar?
La ranura de la puerta
dónde encerrada mi alma está.
La quiero ayudar, pero es una celda
que libera a pocos... Un monstruo.
Que la hace olvidar lo que tiene
y nunca podrá volver a engendrar.
¡El cielo puede juzgarme!
¡No me importa si es así!
Gracias por darme la vida.
Pero... No puedo seguir así...
Debo mirar hacia adelante.
¡Tú no eres mi Dios!
Seré el ángel que se rebele
en tu reino lleno de corrupción.
Ven y acaba con todo...
Mejor que termine el martirio,
y no seguir con el suplicio.
¡ Condéname más!
¡Oh, mujer!
Como quisiera hacerte pagar,
todo este dolor...
Que no creo soporte mi corazón.
Déjame vivir...
¡Y te querré aún más!
Ámame y te amaré.
Ódiame y te despreciaré.
Pero hagas lo que hagas,
la realidad está es...
¡Eres mi sangre!
¡Nada lo cambiará!
Debo mirar hacia adelante.
¡Tú no eres mi Dios!
Seré el ángel que se rebele
en tu reino lleno de corrupción.
Me he de exiliar.
Tus tierras...
¡No volveré a tocar!
Nunca más...
Hasta que pueda perdonar,
todos esos días que...
¡Oh, Mujer!
Me hiciste pasar...
Vlad Kanon
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