Martin_sueña
Poeta recién llegado
(Muerte Poetizada.)
Cual oscura sensación en el aire, esta la muerte, una herida invisible pero dolorosa;
la espera final. Y tú estas tan tranquila, será tu inocencia.
Maldita verdad de la vida, es como un estallido de silencio,
y hay de nuevo ella esta llamándote desde el cielo y tú; vivo.
Vaga celosa de la vida, como arrimando el diente, va y va queriendo tropezase con su victima,
esta en una esquina esperando a la nada que es ella misma.
La sensación en mi sangre causa adrenalina
y en mi alma una gota fría la recorre buscando algo mas allá de este agrio y monótono final,
pero aun a tu lado esta ella esperando la respuesta,
nunca decidirás justamente entre la vida y la muerte ya que tu existencia depende de ambas.
Seguirá floreciendo la esperanza en elevados jardines donde no llegare,
allí en la lejanía del adiós estas,
y enarbolando los hilos del último puente que voy a cruzar esta la tejedora calavera sonriendo gustosa de ganar.
Aunque por hoy no siga mi camino no significa que mañana no valla a caer en ese viejo abismo,
ese hueco en la tierra esperando mis jóvenes huesos.
Ya viene se acerca la decadencia demencial de tu ausencia; aquella obligada por el adiós del amor, el tuyo, el mío no!.
La muerte leerá este poema y sabrá entonces lo insignificante de su existencia y la falsedad de su final
Cual oscura sensación en el aire, esta la muerte, una herida invisible pero dolorosa;
la espera final. Y tú estas tan tranquila, será tu inocencia.
Maldita verdad de la vida, es como un estallido de silencio,
y hay de nuevo ella esta llamándote desde el cielo y tú; vivo.
Vaga celosa de la vida, como arrimando el diente, va y va queriendo tropezase con su victima,
esta en una esquina esperando a la nada que es ella misma.
La sensación en mi sangre causa adrenalina
y en mi alma una gota fría la recorre buscando algo mas allá de este agrio y monótono final,
pero aun a tu lado esta ella esperando la respuesta,
nunca decidirás justamente entre la vida y la muerte ya que tu existencia depende de ambas.
Seguirá floreciendo la esperanza en elevados jardines donde no llegare,
allí en la lejanía del adiós estas,
y enarbolando los hilos del último puente que voy a cruzar esta la tejedora calavera sonriendo gustosa de ganar.
Aunque por hoy no siga mi camino no significa que mañana no valla a caer en ese viejo abismo,
ese hueco en la tierra esperando mis jóvenes huesos.
Ya viene se acerca la decadencia demencial de tu ausencia; aquella obligada por el adiós del amor, el tuyo, el mío no!.
La muerte leerá este poema y sabrá entonces lo insignificante de su existencia y la falsedad de su final