Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Morena
Me miro con ojos de ser abandonado,
su mirada triste dolía como suave
punzada para abrir algún corazón;
la alimente, acaricie su cabeza en
señal de amistad, ladró de regocijo y
movió sin parar la cola azabache de
astro feliz.
Sus ojos profundos decían: eres de mi manada quizá no lo recuerdas, pero es así. Cuentan que ha recibido tantos golpes y sobrevivido como si fuera sobrenatural.
Ahora duerme, juguetea y se alimenta bajo el abrigo de mi corazón.
Me miro con ojos de ser abandonado,
su mirada triste dolía como suave
punzada para abrir algún corazón;
la alimente, acaricie su cabeza en
señal de amistad, ladró de regocijo y
movió sin parar la cola azabache de
astro feliz.
Sus ojos profundos decían: eres de mi manada quizá no lo recuerdas, pero es así. Cuentan que ha recibido tantos golpes y sobrevivido como si fuera sobrenatural.
Ahora duerme, juguetea y se alimenta bajo el abrigo de mi corazón.
Última edición: