Orfelunio
Poeta veterano en el portal
♣
Momento angular
Momento angular
Desde lo alto me miraba una luz,
y en su mirar se rebelaba
Su rebeldía era mi cruz.
Hace tiempo que sé cierto,
lo que acaba, acaba y tú,
me mirabas, me mirabas,
y acabado soy gurú.
Sin magia ni la amaba,
y soy el mago del frufrú,
tú, la fruta más deseada,
el fresón que todo inflama
excitando la quietud.
El movimiento es todo flama,
el calor es gratitud;
laborando se hace gana
Que me mueva tu virtud.
Ten cuidado por el campo,
no sea que haya un bosque,
vaya a aparecer un lobo
y se coma un universo.
Lo que sucede
sucede en su momento;
una vez todo dicho
sobran las palabras.
Se acumulan las curvas,
las carnes, los rojos y rosas,
tu sonrisa mariposas,
y los blancos se me encienden.
Ella iba de rojo pasión,
mandaba en su paso,
también en el mío;
tenía el porte divino,
su sonrisa reflejaba el estío
clavándose en mi corazón.
Si una diosa engalanada
fuera un Hada de ilusión,
con su varita deshojara
a la flor que llevo yo.
Y los pétalos al viento,
y mis manos en su sol,
dejarían como ardiendo
un verano que acabó.
Y empezándolo de nuevo,
con las notas un clamor,
clamarían a los cielos
De dos cuerpos, una voz.
y en su mirar se rebelaba
Su rebeldía era mi cruz.
Hace tiempo que sé cierto,
lo que acaba, acaba y tú,
me mirabas, me mirabas,
y acabado soy gurú.
Sin magia ni la amaba,
y soy el mago del frufrú,
tú, la fruta más deseada,
el fresón que todo inflama
excitando la quietud.
El movimiento es todo flama,
el calor es gratitud;
laborando se hace gana
Que me mueva tu virtud.
Ten cuidado por el campo,
no sea que haya un bosque,
vaya a aparecer un lobo
y se coma un universo.
Lo que sucede
sucede en su momento;
una vez todo dicho
sobran las palabras.
Se acumulan las curvas,
las carnes, los rojos y rosas,
tu sonrisa mariposas,
y los blancos se me encienden.
Ella iba de rojo pasión,
mandaba en su paso,
también en el mío;
tenía el porte divino,
su sonrisa reflejaba el estío
clavándose en mi corazón.
Si una diosa engalanada
fuera un Hada de ilusión,
con su varita deshojara
a la flor que llevo yo.
Y los pétalos al viento,
y mis manos en su sol,
dejarían como ardiendo
un verano que acabó.
Y empezándolo de nuevo,
con las notas un clamor,
clamarían a los cielos
De dos cuerpos, una voz.