Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Misas misereres
En una isla había un rey,
en una isla la fortuna,
en una sola era la ley,
en una isla de la usura.
Brillante era su laurel
regalado por la luna,
en su escudo un gran lebrel
como enseña de la hambruna.
Su princesa era señora
de la noche como el día,
pero reina se la adora
la matriz de la agonía.
Llegó a la isla un caballero
deslumbrado por su cruz
y se vio que el sol primero
era el rey de toda luz.
Su melena bella y rubia
oscureció en horizontes
y acaeció la vieja lluvia
diluviando entre las cortes.
En amor la princesita
lo retuvo como amante,
y es la luna tan bonita
en un reino deslumbrante,
que hasta el rey se felicita
del hipócrita tunante.
Se nombró a un sacerdote
para el rito de adopción;
quiso el rey su mejor dote:
ser un dios de adoración.
Pero el sabio que es sensato
se guardó el papel secreto
que es el bien de todo árbol
y es el mal del esqueleto.
Con el tiempo descubrieron
el misterio que contiene
la avaricia de sus hierros
y el poder de sus laureles:
engañar a todo el pueblo
con sus misas misereres.
El poeta libera a la princesa
cuando escribe el verso.
Un hombre encerrado y aburrido
comienza a comer su cuerpo
para saciar el hambre
y pasar al cielo.
¿Qué poeta cantará mi libertad
y romperá las cadenas de este encierro?
Entre las rejas las nubes
y alguna estrella nocturna.
La oscuridad que se encierra.
Tabú es el río que fluye
en una noche de luna
imaginando la tierra.
En una isla había un rey,
en una isla la fortuna,
en una sola era la ley,
en una isla de la usura.
Brillante era su laurel
regalado por la luna,
en su escudo un gran lebrel
como enseña de la hambruna.
Su princesa era señora
de la noche como el día,
pero reina se la adora
la matriz de la agonía.
Llegó a la isla un caballero
deslumbrado por su cruz
y se vio que el sol primero
era el rey de toda luz.
Su melena bella y rubia
oscureció en horizontes
y acaeció la vieja lluvia
diluviando entre las cortes.
En amor la princesita
lo retuvo como amante,
y es la luna tan bonita
en un reino deslumbrante,
que hasta el rey se felicita
del hipócrita tunante.
Se nombró a un sacerdote
para el rito de adopción;
quiso el rey su mejor dote:
ser un dios de adoración.
Pero el sabio que es sensato
se guardó el papel secreto
que es el bien de todo árbol
y es el mal del esqueleto.
Con el tiempo descubrieron
el misterio que contiene
la avaricia de sus hierros
y el poder de sus laureles:
engañar a todo el pueblo
con sus misas misereres.
El poeta libera a la princesa
cuando escribe el verso.
Un hombre encerrado y aburrido
comienza a comer su cuerpo
para saciar el hambre
y pasar al cielo.
¿Qué poeta cantará mi libertad
y romperá las cadenas de este encierro?
Entre las rejas las nubes
y alguna estrella nocturna.
La oscuridad que se encierra.
Tabú es el río que fluye
en una noche de luna
imaginando la tierra.
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