Queriendo desperezarme en un sueño entre los montes de aras donde yacen los contornos de las cenizas sostenidas.
MIS DESBORDAMIENTOS ENTRE CENIZAS
Siento los días, son ellos inicios licuados,
nostalgias en acuarela de ojos mimados
que respiran el alimento abatido del Silencio
entre las curvaturas de mis espejos tatuados.
Me quedo ahí en la blanda sonrisa,
en el otro lado del invierno sin hojas.
Solamente tú, escarpe bello y visceral,
como una puerta abandonada te abres
a mis desiertos de brújulas sin puntos
para cercarme entre tus lejanías claras.
Mientras el abismo de los lazarillos,
casi borrosos me describen el paisaje
sobre el silencio de los fuegos armónicos
y las cenizas con luces de extrañeza;
las hojas ya no caen, son todavía rama
entre los pensamientos penitentes y enrejados
por unas cintas que melódicamente me mueven:
los sustantivos de las emociones insinuadas
en distancias y rasguños de líneas blancas.
Mis dedos, tan sólo son una memoria
que quiere cruzar el largo destino,
oscilar entre el suave movimiento;
son agua de afanes incrustados
mientras mis ojos tratan de entender
el sello de esa cara perfumada;
tu pulso interior, tu ola de mar
para entrar en los sueños tristes,
para comprender lo imposible
que vago y etéreo me funde
entre tus navegantes brazos.
Sella ya mis ojos. ¡Qué traten de entender!
¿De dónde viene el rostro recto y superpuesto?
El pulso anterior de mis pies que determinan
la espera de una ola para entrar en ese mar
y mostrar así mi mano de engendrados sueños.
Estoy etéreo, vago e imposible para comprender
la navegación de mis dedos en tus brumas
que suavemente me mueven hacia la tierra.
Bello narcótico, animo de gesto dulce…,
amable entre la lentitud de las solturas.
* * * * * * *
luzyabsenta
MIS DESBORDAMIENTOS ENTRE CENIZAS
Siento los días, son ellos inicios licuados,
nostalgias en acuarela de ojos mimados
que respiran el alimento abatido del Silencio
entre las curvaturas de mis espejos tatuados.
Me quedo ahí en la blanda sonrisa,
en el otro lado del invierno sin hojas.
Solamente tú, escarpe bello y visceral,
como una puerta abandonada te abres
a mis desiertos de brújulas sin puntos
para cercarme entre tus lejanías claras.
Mientras el abismo de los lazarillos,
casi borrosos me describen el paisaje
sobre el silencio de los fuegos armónicos
y las cenizas con luces de extrañeza;
las hojas ya no caen, son todavía rama
entre los pensamientos penitentes y enrejados
por unas cintas que melódicamente me mueven:
los sustantivos de las emociones insinuadas
en distancias y rasguños de líneas blancas.
Mis dedos, tan sólo son una memoria
que quiere cruzar el largo destino,
oscilar entre el suave movimiento;
son agua de afanes incrustados
mientras mis ojos tratan de entender
el sello de esa cara perfumada;
tu pulso interior, tu ola de mar
para entrar en los sueños tristes,
para comprender lo imposible
que vago y etéreo me funde
entre tus navegantes brazos.
Sella ya mis ojos. ¡Qué traten de entender!
¿De dónde viene el rostro recto y superpuesto?
El pulso anterior de mis pies que determinan
la espera de una ola para entrar en ese mar
y mostrar así mi mano de engendrados sueños.
Estoy etéreo, vago e imposible para comprender
la navegación de mis dedos en tus brumas
que suavemente me mueven hacia la tierra.
Bello narcótico, animo de gesto dulce…,
amable entre la lentitud de las solturas.
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luzyabsenta