Tuangel
Poeta recién llegado
I
La guitarra sonaba a lo lejos y yo nunca entendí la posibilidad de tu regreso si querías si no querías nunca lo supe pero tú tampoco dijiste cuando llegó el invierno o la primavera nunca floreció con árboles de mi patio como si no existiera el dolor dentro del dolor en las raíces de mi piel. Cuando regreses no regreses así sin esperar las razones para sentir o no sentir que importa si al fin te quedarás sin saber que quieres homenajear el presunto placer bajo mis sábanas que seguirán descubriéndote en cada desamor y querrás desatarte de estas manos que no te aprisionan sin besos que no te olvidan sin tremor que no te asombran sin tocar la misma guitarra que sonaba a lo lejos y yo nunca entendí por qué estás ahí y nada sucede nada sucede.
II
Si el amor es eso que todos dicen por qué esperar que al filo de mi equipaje de regreso yo vuelva a renacer como si nada disuelta entre escombros limpia nueva sedimentando el polvo que me nace en las entrañas sin bailar en soledad misteriosa y ausente ajena a todo rostro de la música que me trae como un diluvio cotidiano bajando la calle entre anhelantes madrugadas que nunca llegaron empeñándole gris el rojo y la ternura que me descubrí hace unos días en tiempo de temor dormido mirándome las ganas que tenía de ser mujer y el gesto sorprendido y el poema de una ciudad apasionada en la distancia descubriendo el camino que me regrese allá o me pierda por eso no puedo ser la misma Eva imposible dormitando en la eternidad.
La guitarra sonaba a lo lejos y yo nunca entendí la posibilidad de tu regreso si querías si no querías nunca lo supe pero tú tampoco dijiste cuando llegó el invierno o la primavera nunca floreció con árboles de mi patio como si no existiera el dolor dentro del dolor en las raíces de mi piel. Cuando regreses no regreses así sin esperar las razones para sentir o no sentir que importa si al fin te quedarás sin saber que quieres homenajear el presunto placer bajo mis sábanas que seguirán descubriéndote en cada desamor y querrás desatarte de estas manos que no te aprisionan sin besos que no te olvidan sin tremor que no te asombran sin tocar la misma guitarra que sonaba a lo lejos y yo nunca entendí por qué estás ahí y nada sucede nada sucede.
II
Si el amor es eso que todos dicen por qué esperar que al filo de mi equipaje de regreso yo vuelva a renacer como si nada disuelta entre escombros limpia nueva sedimentando el polvo que me nace en las entrañas sin bailar en soledad misteriosa y ausente ajena a todo rostro de la música que me trae como un diluvio cotidiano bajando la calle entre anhelantes madrugadas que nunca llegaron empeñándole gris el rojo y la ternura que me descubrí hace unos días en tiempo de temor dormido mirándome las ganas que tenía de ser mujer y el gesto sorprendido y el poema de una ciudad apasionada en la distancia descubriendo el camino que me regrese allá o me pierda por eso no puedo ser la misma Eva imposible dormitando en la eternidad.