Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es mejor caminar entre los arboles
Donde el color aun no florece,
Donde las piedras no rozan la luz del alba,
Donde la sangre baja por un álvelo de hielo
Es mejor no mirar atrás…las dagas del olvido,
Debería saber caer después de tanto haber caído
Debería ser familiar tras el silencio, el aullido.
Me siento confundido entre tantas sombras,
Ahogado en los turbios ríos de soledad,
Veo relojes sin manecillas que danzan burlándose
De mi desconcertada realidad
Veo las raíces aferrarse a la oscura tierra,
Ese caballo atezado me espera erguido como un árbol
Sus alas contrastan tu blanco vestido y tu negra alma
Morir en claroscuro donde los arcoíris perdieron la guerra,
Recuerdo cuando sonreías palidez sobre tu sangrante boca,
Recuerdo el olor a incienso en tu cabello, tus ojos
Derramando negro…
Deja que ciego me pierda, buscar tras los arboles,
Las puertas para llavear cada una y no salir,
Quedarme aquí donde puedo morir a cada respiración,
Que me albergue el dolor de estos huesos,
Que no entienden vivir lejos de ti…déjame volar,
Sobre el manto negro arrancando las estrellas,
Esas llamas que no queman me arden como hoguera,
Esas uñas que no aferran, ya no quieren sobrevivir,
Aunque no puedas…no vuelvas,
Aunque no puedas… no llores,
Aunque no puedas…no llames,
Aunque no puedas…no ames,
Porque yo no estaré aquí…
Donde el color aun no florece,
Donde las piedras no rozan la luz del alba,
Donde la sangre baja por un álvelo de hielo
Es mejor no mirar atrás…las dagas del olvido,
Debería saber caer después de tanto haber caído
Debería ser familiar tras el silencio, el aullido.
Me siento confundido entre tantas sombras,
Ahogado en los turbios ríos de soledad,
Veo relojes sin manecillas que danzan burlándose
De mi desconcertada realidad
Veo las raíces aferrarse a la oscura tierra,
Ese caballo atezado me espera erguido como un árbol
Sus alas contrastan tu blanco vestido y tu negra alma
Morir en claroscuro donde los arcoíris perdieron la guerra,
Recuerdo cuando sonreías palidez sobre tu sangrante boca,
Recuerdo el olor a incienso en tu cabello, tus ojos
Derramando negro…
Deja que ciego me pierda, buscar tras los arboles,
Las puertas para llavear cada una y no salir,
Quedarme aquí donde puedo morir a cada respiración,
Que me albergue el dolor de estos huesos,
Que no entienden vivir lejos de ti…déjame volar,
Sobre el manto negro arrancando las estrellas,
Esas llamas que no queman me arden como hoguera,
Esas uñas que no aferran, ya no quieren sobrevivir,
Aunque no puedas…no vuelvas,
Aunque no puedas… no llores,
Aunque no puedas…no llames,
Aunque no puedas…no ames,
Porque yo no estaré aquí…