Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Minutos que caen,
resbalando por las grietas del reloj,
como gotas que nunca mojan pero sí pesan.
Minutos que se esconden detrás del ruido,
del tráfico, del murmullo de los otros,
y a veces, apenas, entre susurros,
me dicen que sigo aquí.
Minutos que pasan sin permiso,
se llevan algo, me dejan menos.
Se amontonan, me persiguen,
a veces me abrazan con nostalgia.
Los minutos que no son míos,
los que entregué,
los que me arrancaron,
los que olvidé.
Minutos de duda,
que no entienden de certezas
ni de caminos trazados.
Minutos que dibujan
con pinceladas torpes
la existencia que habito
y que a veces no entiendo.
Pero están los otros,
los que se niegan a pasar,
los que se quedan pegados al pecho,
a los ojos, a los labios.
Minutos como faros en esta bruma,
minutos que tienen nombres,
y risas, y piel.
Minutos, mi vida,
que no saben de eternidad,
ni de destinos escritos.
Minutos que simplemente son,
como soy yo,
un soplo breve,
un susurro sin eco,
un instante que fue,
que es, y tal vez, será.
resbalando por las grietas del reloj,
como gotas que nunca mojan pero sí pesan.
Minutos que se esconden detrás del ruido,
del tráfico, del murmullo de los otros,
y a veces, apenas, entre susurros,
me dicen que sigo aquí.
Minutos que pasan sin permiso,
se llevan algo, me dejan menos.
Se amontonan, me persiguen,
a veces me abrazan con nostalgia.
Los minutos que no son míos,
los que entregué,
los que me arrancaron,
los que olvidé.
Minutos de duda,
que no entienden de certezas
ni de caminos trazados.
Minutos que dibujan
con pinceladas torpes
la existencia que habito
y que a veces no entiendo.
Pero están los otros,
los que se niegan a pasar,
los que se quedan pegados al pecho,
a los ojos, a los labios.
Minutos como faros en esta bruma,
minutos que tienen nombres,
y risas, y piel.
Minutos, mi vida,
que no saben de eternidad,
ni de destinos escritos.
Minutos que simplemente son,
como soy yo,
un soplo breve,
un susurro sin eco,
un instante que fue,
que es, y tal vez, será.