Martín Renán
Poeta adicto al portal
No tendrás a tu dios en tu corazón;
quédate con la culpa
por ahora,
tu dolor tiene el alma de peón
a las 3 de la tarde.
No hay perdón, ni esta fe en la memoria de seis mil años.
Y porque abandonas a tu dios en un precipicio;
quemado
el barro en una hoguera
como señal de paganismo;
no te recuerdas, cuando desnudo soñabas ser el edén
Por equivocación
adora para mañana al enfermo
que tiene el poder
de sacrificio en la parábola y el mito.
Un día el alma de ellos
comerá de tu carne
y luego,
lo adorarás como el idólatra que eres.
Ante tus ojos el falso discípulo
ha de morir en una isla,
como el mitómano
que se niega a regresar por enésima vez.
Pierde los estribos, leyendo las sagradas escrituras al final del día.
quédate con la culpa
por ahora,
tu dolor tiene el alma de peón
a las 3 de la tarde.
No hay perdón, ni esta fe en la memoria de seis mil años.
Y porque abandonas a tu dios en un precipicio;
quemado
el barro en una hoguera
como señal de paganismo;
no te recuerdas, cuando desnudo soñabas ser el edén
Por equivocación
adora para mañana al enfermo
que tiene el poder
de sacrificio en la parábola y el mito.
Un día el alma de ellos
comerá de tu carne
y luego,
lo adorarás como el idólatra que eres.
Ante tus ojos el falso discípulo
ha de morir en una isla,
como el mitómano
que se niega a regresar por enésima vez.
Pierde los estribos, leyendo las sagradas escrituras al final del día.