cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
MIL Y TALVEZ UNA NOCHE
puro cuento
Historia de un cuento de una madre
a cuyo hijo tenía que contar para poder
dormir ella, porque el niño no muy niño,
no dormía si la madre un cuento no narraba.
Aquel niño era un prodigio de memoria, en
una sola leída el cuento se le quedaba
grabado con todos los detalles, cuando
la madre se lo contaba y en algún pasaje
se equivocaba; el hijo la corregía y paraba
contándoselo todo y la madre se dormía.
La TV. Potencial instructora de información
a granel, suplía en las mil y una vez, a la
madre de aquel niño prodigio quien tenía la
virtud, gravarse de principio a fin en detalle,
cada uno de los pasajes de aquellas aventuras,
seguro que su madre quedaría dormida.
Transcurrió el tiempo y quedó como costumbre
en aquel niño ahora adolescente y su madre
narradora, irse a la cama juntos. No son cuentos
los que el hijo cuenta, sino experiencias de su
vida, estudio, deporte, hasta de una compañera
que le gusta. Generalmente se queda
hablando solo por circunstancias antes dichas;
ojalá dice el psicólogo de ese centro de estudios,
que no surja algún problema de adición maternal,
en perjuicio de sus relaciones matrimoniales,
cuando el caso se presente y continúe
por generaciones,
Las Mil y Unas Noches, de más de tres mil páginas
podría ser la solución en un caso como esos, por si
llegase a presentar, la costumbre por generaciones
de contar cuentos a los niños en la cama y, se
repitiese la historia de éste cuento, que para alivio de
las madres con éstas satisfacciones; lo escrito,
lo contado y lo narrado, no es otra cosa más que puro
cuento.
cristóbal monzón lemus.
respiro luego escribo