Nada Vratovic
Poeta recién llegado
El mundo está surcado de tubos
que almacenan todos sus colores.
A veces la luz los quiebra,
se introduce en ellos
y los vuelve rígidos;
cobran existencia material.
Las estrellas y el ruido,
atraídos por su movimiento agresivo,
se unen a esa nueva estructura
que antes no era más que un reflejo y susurros,
como polillas implantadas en una bombilla.
Viven dentro de los cráneos.
Allí,
en la humedad de la sopa gris
y en su oscuridad de hueso,
se sienten a salvo,
como si su cuerpo recién nacido fuese demasiado frágil para el exterior.
Pero siguen siendo feroces incluso en este refugio
y se agitan y pelean.
El pálido rosa
se transforma en un magenta furioso,
junto al amarillo,
que intenta escapar a través de los ojos.
que almacenan todos sus colores.
A veces la luz los quiebra,
se introduce en ellos
y los vuelve rígidos;
cobran existencia material.
Las estrellas y el ruido,
atraídos por su movimiento agresivo,
se unen a esa nueva estructura
que antes no era más que un reflejo y susurros,
como polillas implantadas en una bombilla.
Viven dentro de los cráneos.
Allí,
en la humedad de la sopa gris
y en su oscuridad de hueso,
se sienten a salvo,
como si su cuerpo recién nacido fuese demasiado frágil para el exterior.
Pero siguen siendo feroces incluso en este refugio
y se agitan y pelean.
El pálido rosa
se transforma en un magenta furioso,
junto al amarillo,
que intenta escapar a través de los ojos.