AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Te miro reposar en el silencio
y en la piel dormida de tu rostro
encuentro la tinta de mi poesía.
Tus párpados cerrados guardan luz,
y yo me quedo aquí, vigilante,
pétreo sin pulso,
como una pequeña barca doblegada al mar,
al compás perfecto del vaivén de tu pecho
que sube y baja acunándome en la lejanía.
Te miro.
Duermes.
Eres brisa perfumada en la mañana fría,
fragancia que en la noche se esparce
como una paz sagrada
y convierte en amor mi melancolía.
Hay un poema que en tu silencio escribo,
el verso que en la noche respiro
al ritmo de tu pecho.
Te amo sin reclamar nada.
Soñarte es lo único que poseo intacto,
donde mis labios se posan, sin tocarte.
Te amo esperando,
hasta mañana.
y en la piel dormida de tu rostro
encuentro la tinta de mi poesía.
Tus párpados cerrados guardan luz,
y yo me quedo aquí, vigilante,
pétreo sin pulso,
como una pequeña barca doblegada al mar,
al compás perfecto del vaivén de tu pecho
que sube y baja acunándome en la lejanía.
Te miro.
Duermes.
Eres brisa perfumada en la mañana fría,
fragancia que en la noche se esparce
como una paz sagrada
y convierte en amor mi melancolía.
Hay un poema que en tu silencio escribo,
el verso que en la noche respiro
al ritmo de tu pecho.
Te amo sin reclamar nada.
Soñarte es lo único que poseo intacto,
donde mis labios se posan, sin tocarte.
Te amo esperando,
hasta mañana.