Dark Shadowlord
Poeta recién llegado
Se encontraba de nuevo sentada en la cama, como todas las noches, esperando. Mientras el tiempo pasaba comenzaba a temblar, cada vez más intensamente, no faltaba mucho, era a esa hora normalmente...
Poco después escuchó la cerradura de la puerta de enfrente y oyó unos pasos en el recibidor... ya había llegado. Como cada noche, se tumbó rápidamente y se cubrió con las sábanas intentando parecer que estaba dormida. El picaporte de la puerta chirrió al abrirse, y ella sólo esperaba que no se diera cuenta de que no dormía realmente, porque eso sólo significaba una cosa...
Su esposo caminó por la habitación y comenzó a desvestirse para entrar a la cama.
- ¿Cómo estás, amor?- dijo con su calmada voz. - Ah, ¿estás dormida?... no, no lo estás, nunca lo estás, no se por que te molestas en fingirlo. ¿Por qué te esfuerzas en mentirme eh?
Y con un violento movimiento levantó las sábanas y tomó a la mujer junto a él, o lo que quedaba de ella.
-¿Te tengo que enseñar de nuevo?, parece que no aprendes.
Cuando dijo esto, lazó un fuerte golpe hacia ella y la tiró de la cama. Ella estaba gimiendo indefensa, ¿qué podía hacer? no quería lastimarlo, pero ya no soportaba el sufrimiento, todos los días lo mismo. A veces se sorprendía pensando en suicidarse, ¿pero cómo se le ocurría?
-¡¡el suicidio es pecado!!- se dijo
Otro golpe la devolvió a la realidad, sintió la sangre llenarle la boca, pero no le hizo caso, ya estaba acostumbrada. El hombre siguió golpeándola sin piedad por mucho tiempo.
-¿Qué te pasa, por qué tienes esa cara de idiota?¿Por qué te le quedas viendo al piso? ¡¡Contestame!!
Pero con cada golpe, se iba debilitando, empezó a sentirse extraña, mas bien, empezó a dejar de sentir. Ya no dolía, simplemente flotaba, vio un túnel oscuro y lo siguió con la esperanza de que encontraría resguardo en él, el túnel era frío, pero tenía una especie de calidez, como si hubiera alguien más allí y eso la hizo sentirse segura.
Se quedó en el túnel donde no dolía, donde podía dejarse llevar, pero lo que no sabía era que ese túnel era sólo su imaginación, pues en la realidad, su cuerpo estaba tirado en el piso, sin vida, en medio de un pequeño charco de sangre.
- Bueno, ella se lo buscó- dijo su esposo.
P.D. Digamos no a la violencia, esto es algo que sucede todos los días, ¿por qué permitimos que pase?
Si a alguna de ustedes, algún día les llega a pasar algo parecido, no duden en defenderse y en buscar ayuda. Nadie que las trate de ese modo merece su compañía.
Poco después escuchó la cerradura de la puerta de enfrente y oyó unos pasos en el recibidor... ya había llegado. Como cada noche, se tumbó rápidamente y se cubrió con las sábanas intentando parecer que estaba dormida. El picaporte de la puerta chirrió al abrirse, y ella sólo esperaba que no se diera cuenta de que no dormía realmente, porque eso sólo significaba una cosa...
Su esposo caminó por la habitación y comenzó a desvestirse para entrar a la cama.
- ¿Cómo estás, amor?- dijo con su calmada voz. - Ah, ¿estás dormida?... no, no lo estás, nunca lo estás, no se por que te molestas en fingirlo. ¿Por qué te esfuerzas en mentirme eh?
Y con un violento movimiento levantó las sábanas y tomó a la mujer junto a él, o lo que quedaba de ella.
-¿Te tengo que enseñar de nuevo?, parece que no aprendes.
Cuando dijo esto, lazó un fuerte golpe hacia ella y la tiró de la cama. Ella estaba gimiendo indefensa, ¿qué podía hacer? no quería lastimarlo, pero ya no soportaba el sufrimiento, todos los días lo mismo. A veces se sorprendía pensando en suicidarse, ¿pero cómo se le ocurría?
-¡¡el suicidio es pecado!!- se dijo
Otro golpe la devolvió a la realidad, sintió la sangre llenarle la boca, pero no le hizo caso, ya estaba acostumbrada. El hombre siguió golpeándola sin piedad por mucho tiempo.
-¿Qué te pasa, por qué tienes esa cara de idiota?¿Por qué te le quedas viendo al piso? ¡¡Contestame!!
Pero con cada golpe, se iba debilitando, empezó a sentirse extraña, mas bien, empezó a dejar de sentir. Ya no dolía, simplemente flotaba, vio un túnel oscuro y lo siguió con la esperanza de que encontraría resguardo en él, el túnel era frío, pero tenía una especie de calidez, como si hubiera alguien más allí y eso la hizo sentirse segura.
Se quedó en el túnel donde no dolía, donde podía dejarse llevar, pero lo que no sabía era que ese túnel era sólo su imaginación, pues en la realidad, su cuerpo estaba tirado en el piso, sin vida, en medio de un pequeño charco de sangre.
- Bueno, ella se lo buscó- dijo su esposo.
P.D. Digamos no a la violencia, esto es algo que sucede todos los días, ¿por qué permitimos que pase?
Si a alguna de ustedes, algún día les llega a pasar algo parecido, no duden en defenderse y en buscar ayuda. Nadie que las trate de ese modo merece su compañía.