AIBAEZA
Poeta adicto al portal
Soñamos que aquella luz era nuestra
y en un vuelo rápido quisimos cercarla
olvidando nuestras alas de cera.
Supimos que la luna era casta
cuando la embriaguez de la pasión
había emborrachado nuestras almas.
Nos enseñaron a recibir el amor
con mucha cautela y desde lejos:
ahora vemos de cerca el dolor.
Una traición se esconde en cada beso
Y vimos romperse en pedazos la vida,
cansada, sedienta de nuestros sueños.
y en un vuelo rápido quisimos cercarla
olvidando nuestras alas de cera.
Supimos que la luna era casta
cuando la embriaguez de la pasión
había emborrachado nuestras almas.
Nos enseñaron a recibir el amor
con mucha cautela y desde lejos:
ahora vemos de cerca el dolor.
Una traición se esconde en cada beso
Y vimos romperse en pedazos la vida,
cansada, sedienta de nuestros sueños.
De toda disculpa inútil me desdigo
al descubrir en cada rasgo de mi rostro
la tristeza, inocente y mudo testigo
de tanta cadena y tanto cerrojo,
de tanta angustia secularmente
difundida en mis manos y mis ojos.
Mi piel lleva la marca candente
de una tierra hecha campo baldío
a fuerza de pisar la simiente
que la historia dejó a mi albedrío.
¿Qué ha de hacer el pobre labrador
contra el viento, el sol y el frío?
al descubrir en cada rasgo de mi rostro
la tristeza, inocente y mudo testigo
de tanta cadena y tanto cerrojo,
de tanta angustia secularmente
difundida en mis manos y mis ojos.
Mi piel lleva la marca candente
de una tierra hecha campo baldío
a fuerza de pisar la simiente
que la historia dejó a mi albedrío.
¿Qué ha de hacer el pobre labrador
contra el viento, el sol y el frío?
Débilmente se amedrenta mi carne
en este remolino de lucha
por una vida que no quiere dejarme
vivir en paz sin que antes me hunda.
Aquí estoy, humillada y escarnecida
por un ansia de mí que me empuja
a renacer de entre mis cenizas,
a morir mil veces más muerta
que antes, a que mi cuerpo decida
postrarse, la cara contra la tierra.
Este cuerpo, medio vivo medio muerto
quiere revivir de muerte entera.
en este remolino de lucha
por una vida que no quiere dejarme
vivir en paz sin que antes me hunda.
Aquí estoy, humillada y escarnecida
por un ansia de mí que me empuja
a renacer de entre mis cenizas,
a morir mil veces más muerta
que antes, a que mi cuerpo decida
postrarse, la cara contra la tierra.
Este cuerpo, medio vivo medio muerto
quiere revivir de muerte entera.
El tiempo hinca sus garras de animal
indomable en todo aquello que amo,
rastrea con astucia la felicidad
para matarla cuando está en mi mano.
Su zarpa de hierro me ahora el origen
en el mar de lo eterno. Un arcano
y sus miedos mayores me persiguen
de siglo en siglo, a galope entre
mis piernas, sin que mi angustia se achique.
¿Por qué llevo marcada en mi frente
esta luna negra? No sé si es mía
pero por ella mi alma mata y muere.
indomable en todo aquello que amo,
rastrea con astucia la felicidad
para matarla cuando está en mi mano.
Su zarpa de hierro me ahora el origen
en el mar de lo eterno. Un arcano
y sus miedos mayores me persiguen
de siglo en siglo, a galope entre
mis piernas, sin que mi angustia se achique.
¿Por qué llevo marcada en mi frente
esta luna negra? No sé si es mía
pero por ella mi alma mata y muere.
Avanza.
Rompe cadenas, abre caminos,
enciende los soles, parte las lanzas,
No dejes que el odio acabe contigo.
Aguanta.
Rompe cadenas, abre caminos,
enciende los soles, parte las lanzas,
No dejes que el odio acabe contigo.
Aguanta.
Quieren que rinda mi carne y mi tristeza,
que entregue mi cuerpo a las navajas.
No saben que ya no hay fronteras
entre mi piel, el infierno y la calma,
que trago ruinas, vomito el orgullo
y como las penas a cucharadas.
Enredo, como el sarmiento enjuto,
cada uno de mis tallos esparcidos
en las guerras y los odios del mundo.
Y por todos ellos, por cada grito,
siento que me arrancan la esperanza
y la arrojan a un vacío infinito.
que entregue mi cuerpo a las navajas.
No saben que ya no hay fronteras
entre mi piel, el infierno y la calma,
que trago ruinas, vomito el orgullo
y como las penas a cucharadas.
Enredo, como el sarmiento enjuto,
cada uno de mis tallos esparcidos
en las guerras y los odios del mundo.
Y por todos ellos, por cada grito,
siento que me arrancan la esperanza
y la arrojan a un vacío infinito.
Cerrar una tras otra todas las puertas,
sabiendo que la luz está muy lejos
de nosotros y el olvido tan cerca,
que la amargura llena todos los huecos
libres de mis pasadas querencias.
Y a pesar de todo, bebo los tiempos
en cada palmo de mi existencia,
como soledades, llantos y angustias
sin que mi hambre deje de ser inmensa.
¿Cómo hacer un poema de estas penas mustias
a fuerza de tenerlas una y otra vez?
Son tan amigas que ya me insultan.
sabiendo que la luz está muy lejos
de nosotros y el olvido tan cerca,
que la amargura llena todos los huecos
libres de mis pasadas querencias.
Y a pesar de todo, bebo los tiempos
en cada palmo de mi existencia,
como soledades, llantos y angustias
sin que mi hambre deje de ser inmensa.
¿Cómo hacer un poema de estas penas mustias
a fuerza de tenerlas una y otra vez?
Son tan amigas que ya me insultan.
Hoy quisiera abrir en canal mi alma
y darla a los vientos. Sí, ya sé, barro
de pólvora volando en la mañana
Tú, pedazo de fuego que estoy amando,
hielas mis entrañas con frío espíritu
de cuchillo fieramente tolerado.
De cada herida concibo ímpetu
de animal temeroso y moribundo
que se resiste a morir sujeto.
Así voy, muriendo de punto en punto,
Viva Pero tan sólo lo justo.
y darla a los vientos. Sí, ya sé, barro
de pólvora volando en la mañana
Tú, pedazo de fuego que estoy amando,
hielas mis entrañas con frío espíritu
de cuchillo fieramente tolerado.
De cada herida concibo ímpetu
de animal temeroso y moribundo
que se resiste a morir sujeto.
Así voy, muriendo de punto en punto,
Viva Pero tan sólo lo justo.
No acepto esta cadena impenitente.
Sacrifico toda mi fuerza en este duelo.
Cuanto más me amenaza y más me muerde
más quiero plantar mi pie sobre su cuello.
Tras de mí se rebela todo lo vivo
en un afán de unir tierras y cielos
y una ilusión de reinar en el olvido.
Entonces doy por buenas mis angosturas
y nazco engrandecida del cansancio,
los poros de mi alma rezuman
bálsamo y dentro una voz me grita:
¡Alégrate, ya no estás a oscuras!
Sacrifico toda mi fuerza en este duelo.
Cuanto más me amenaza y más me muerde
más quiero plantar mi pie sobre su cuello.
Tras de mí se rebela todo lo vivo
en un afán de unir tierras y cielos
y una ilusión de reinar en el olvido.
Entonces doy por buenas mis angosturas
y nazco engrandecida del cansancio,
los poros de mi alma rezuman
bálsamo y dentro una voz me grita:
¡Alégrate, ya no estás a oscuras!
Responde
con insolencia todas las preguntas.
No dejes que te lleven donde
muere el sol robado que la luna
esconde.
con insolencia todas las preguntas.
No dejes que te lleven donde
muere el sol robado que la luna
esconde.
