Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
MI ÚLTIMO VERSO..
Regreso al principio en un sueño,
termino en el final de los tiempos,
no queda aliento que dicte a seguir caminando,
lo oculto no es lo más inesperado,
lo que se ve no es lo más bello.
Sentirte que te quemas por dentro,
no da derecho a pertenecer al infierno,
querer ver sangre en tu boca,
no es síntoma de tener necesidad de un cuello,
los colmillos desgarran la memoria y dejan,
rastros de trincheras en los bordes de mi alma.
Arcano desdibujado por el uso de manos,
falanges de huesos deformes que tiemblan,
en el borde de una carta bocabajo,
el ahorcado se descuelga y la muerte deja,
la guadaña a un lado para ver mi tirada.
El ambiente esta cargado, ciega los ojos,
un embelesado manto etéreo de sabores amargos,
envuelve a los cuerpos y se queda desplomado,
pesa en los hombros más la bruma que el aire,
no dulcifica mi rostro las emanaciones del caldero,
humo hirviente de burbujas muertas que escapan al espacio.
Hasta aquí he llegado y me quedo suspendido,
en un regazo desconocido que me acaricia la frente,
parte en dos los sentidos, lo malo ya no es bueno,
el silencio es el retiro de mis oídos cansados,
los parpados no son míos, son de sus manos.
Se cae la pluma y traspasa el prisma de un misterio,
mil trozos de alma se apenan y yo me quedo muerto,
desconsolado y sin tintero me dejo ir hacia ti,
que grato el sentir tu pecho y no oír latidos,
la calma del universo a parado mi tiempo,
ya no más, aquí se queda mi último verso.
Regreso al principio en un sueño,
termino en el final de los tiempos,
no queda aliento que dicte a seguir caminando,
lo oculto no es lo más inesperado,
lo que se ve no es lo más bello.
Sentirte que te quemas por dentro,
no da derecho a pertenecer al infierno,
querer ver sangre en tu boca,
no es síntoma de tener necesidad de un cuello,
los colmillos desgarran la memoria y dejan,
rastros de trincheras en los bordes de mi alma.
Arcano desdibujado por el uso de manos,
falanges de huesos deformes que tiemblan,
en el borde de una carta bocabajo,
el ahorcado se descuelga y la muerte deja,
la guadaña a un lado para ver mi tirada.
El ambiente esta cargado, ciega los ojos,
un embelesado manto etéreo de sabores amargos,
envuelve a los cuerpos y se queda desplomado,
pesa en los hombros más la bruma que el aire,
no dulcifica mi rostro las emanaciones del caldero,
humo hirviente de burbujas muertas que escapan al espacio.
Hasta aquí he llegado y me quedo suspendido,
en un regazo desconocido que me acaricia la frente,
parte en dos los sentidos, lo malo ya no es bueno,
el silencio es el retiro de mis oídos cansados,
los parpados no son míos, son de sus manos.
Se cae la pluma y traspasa el prisma de un misterio,
mil trozos de alma se apenan y yo me quedo muerto,
desconsolado y sin tintero me dejo ir hacia ti,
que grato el sentir tu pecho y no oír latidos,
la calma del universo a parado mi tiempo,
ya no más, aquí se queda mi último verso.