Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me llamaron desde la esquina de la infamia
para colgarme en la cuerda apresurada
que llevaba ya diez muertos.
Era triste verlos colgar
porque en sus rostros se veía un miedo acabado
y un dolor casi inaccesible
por quien quedara vivo.
Sentí su dolor,
número diez,
y yo,
siendo el once
lentamente me acercaba a la cuerda
que tenía rastros de la sangre
que dejaban los que me antecedieron
por efectos del rose cruel que dejaba
al quebrar el cuello.
Respiré profundamente,
pues,
sabía que no volvería a respirar
el fino aire de la vida.
Morir no siempre es libertad
y mucho más
porque entre rejas y alambres de púas
no hay mucho
para desear.
Respiré otra vez,
y cerré los ojos al destino
siendo tal mi camino,
que al quitar el barril
que sostenía mi cuerpo perdido
ya mi ser
se había ido.
para colgarme en la cuerda apresurada
que llevaba ya diez muertos.
Era triste verlos colgar
porque en sus rostros se veía un miedo acabado
y un dolor casi inaccesible
por quien quedara vivo.
Sentí su dolor,
número diez,
y yo,
siendo el once
lentamente me acercaba a la cuerda
que tenía rastros de la sangre
que dejaban los que me antecedieron
por efectos del rose cruel que dejaba
al quebrar el cuello.
Respiré profundamente,
pues,
sabía que no volvería a respirar
el fino aire de la vida.
Morir no siempre es libertad
y mucho más
porque entre rejas y alambres de púas
no hay mucho
para desear.
Respiré otra vez,
y cerré los ojos al destino
siendo tal mi camino,
que al quitar el barril
que sostenía mi cuerpo perdido
ya mi ser
se había ido.