prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
La maldad me entra de afuera
y no la puedo parar
ni con la poesía....
Pero un grito de niño recién nacido,
hace cinco años
en el ocho de mayo
enmudeció al diablo para siempre.
Por que cada uno de sus latidos
despierta a un ángel
que deja a la muerte sin palabras en mi boca...
Y ahora el dolor como un cisne
blanco, no manchado por mi sangre,
cae a gotas, no vuela por mi ser.
y no la puedo parar
ni con la poesía....
Pero un grito de niño recién nacido,
hace cinco años
en el ocho de mayo
enmudeció al diablo para siempre.
Por que cada uno de sus latidos
despierta a un ángel
que deja a la muerte sin palabras en mi boca...
Y ahora el dolor como un cisne
blanco, no manchado por mi sangre,
cae a gotas, no vuela por mi ser.
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