Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ardía mi reloj sin destino en una parada de bus,
sus números se derretían como en un cuadro de Dalí,
yo tenía prisa así que silbé una canción de amor,
como tardaba el transporte me fui andando al revés,
la mañana ya coqueteaba con mis bolsillos
que escondían versos calientes de usar y tirar,
cuando llegué a tu domicilio este desapareció,
no me importó mucho pues yo tenía hambre de ti,
almorcé un bocadillo de minutos y un té a deshoras,
con mi estomago lleno mis manos querían lluvia,
entonces encedí un cigarrillo y quemé una fotografía,
el agua no llegó, si un policía que me pidió un autógrafo,
le firmé con mayúsculas sobre una multa recién nacida,
a estas alturas el viento se escondía en el río,
las palomas jugaban al aquí te pillo aquí te mato
y tu número de teléfono gritaba llámame,
así lo hice porque llegaba tarde a vivir.
sus números se derretían como en un cuadro de Dalí,
yo tenía prisa así que silbé una canción de amor,
como tardaba el transporte me fui andando al revés,
la mañana ya coqueteaba con mis bolsillos
que escondían versos calientes de usar y tirar,
cuando llegué a tu domicilio este desapareció,
no me importó mucho pues yo tenía hambre de ti,
almorcé un bocadillo de minutos y un té a deshoras,
con mi estomago lleno mis manos querían lluvia,
entonces encedí un cigarrillo y quemé una fotografía,
el agua no llegó, si un policía que me pidió un autógrafo,
le firmé con mayúsculas sobre una multa recién nacida,
a estas alturas el viento se escondía en el río,
las palomas jugaban al aquí te pillo aquí te mato
y tu número de teléfono gritaba llámame,
así lo hice porque llegaba tarde a vivir.
Última edición: