Cuando tengo pena porque el mundo no es como yo pensaba,
cuando la fila de sollozos viene en camino para el pre- llanto,
cuando el miedo que es constante me llama a su dimensión,
y a veces por qué no decirlo cuando ronda el frío.
Cuando la noche se posa sin estrellas,
cuando a momentos tu amor es lánguido y menguante,
cuando la ira da mil vueltas por mi piel y no se cansa,
cuando el silencio nos viene a visitar sigiloso y melancólico.
Cuando no sucumben tus besos ariscos,
cuando tu piel desconocida no vuelve a estar para mí,
cuando no hay un lápiz ni un amigo que me pueda sedar,
cuando no existe nada más que mis males.
No te pido que me recibas preocupada,
ni que me acompañes en mi eterno llanto,
sólo mírame, permíteme lo mismo,
y tápame con el más puro abrazo de la impasible realidad.
cuando la fila de sollozos viene en camino para el pre- llanto,
cuando el miedo que es constante me llama a su dimensión,
y a veces por qué no decirlo cuando ronda el frío.
Cuando la noche se posa sin estrellas,
cuando a momentos tu amor es lánguido y menguante,
cuando la ira da mil vueltas por mi piel y no se cansa,
cuando el silencio nos viene a visitar sigiloso y melancólico.
Cuando no sucumben tus besos ariscos,
cuando tu piel desconocida no vuelve a estar para mí,
cuando no hay un lápiz ni un amigo que me pueda sedar,
cuando no existe nada más que mis males.
No te pido que me recibas preocupada,
ni que me acompañes en mi eterno llanto,
sólo mírame, permíteme lo mismo,
y tápame con el más puro abrazo de la impasible realidad.