Marisa
Poeta adicto al portal
Mi pequeño luchador
Fue una madrugada lluviosa
cuando al mundo quisiste venir
¡Eras tan chiquito, mi pequeño querubín!
con tu minúsculo cuerpecito
que temblaba junto a mí.
Habías sufrido un poco
te llevaron a observación,
a punto de ser estrangulado
por tu umbilical cordón.
Como pesaste tan solo dos kilos
te metieron en una incubadora
para que estuvieras calentito
y engordases un poquito.
Desde el primer día de vida
demostraste tener mucho valor,
mi pequeño luchador,
porque usaste todas tus fuerzas
para ver la luz del sol.
Hoy cuentas ya con siete años
y siempre le agradeceré a Dios
que seas tan hermoso y bello
desbordando tu grata ilusión,
que nunca pierdas ni una pizca
de esa agradable expresión.
Por que toda esa valentía
que siempre te acompaño
hace que todo a tu lado
sea un autentico esplendor.
Fue una madrugada lluviosa
cuando al mundo quisiste venir
¡Eras tan chiquito, mi pequeño querubín!
con tu minúsculo cuerpecito
que temblaba junto a mí.
Habías sufrido un poco
te llevaron a observación,
a punto de ser estrangulado
por tu umbilical cordón.
Como pesaste tan solo dos kilos
te metieron en una incubadora
para que estuvieras calentito
y engordases un poquito.
Desde el primer día de vida
demostraste tener mucho valor,
mi pequeño luchador,
porque usaste todas tus fuerzas
para ver la luz del sol.
Hoy cuentas ya con siete años
y siempre le agradeceré a Dios
que seas tan hermoso y bello
desbordando tu grata ilusión,
que nunca pierdas ni una pizca
de esa agradable expresión.
Por que toda esa valentía
que siempre te acompaño
hace que todo a tu lado
sea un autentico esplendor.
Última edición: