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Mi país

Marla

Poeta fiel al portal
Vine a despertar al arcángel
que gravitaba
bajo la bóveda del silencio:


he de volver al Sur, - le dije-
allí mi flor, mi sangre...


-No vuelvas,
se agotaron los pozos del amanecer.
No vuelvas-.

Habrá una primavera más allá de mis pasos...

-En el Este es invierno
El manantial ahogó de nieve su corazón azul.
No vayas-

Pero aún existe un puente de sangre y de solsticios.
Aún guarda para mí
sobre una espina, su infancia.
Sus ojos abrigarán
mis lamentos de espuma.


-La araña del olvido derruyó su esqueleto
de luz.
Nada queda. No vuelvas.-

¿Y al Oeste?

La sangre de una derrota ha teñido de rojo
las aceras
y la nostalgia puede recostarse
sobre tu hígado
si rozas sus cabellos.

Dime, arcángel,
¿Qué tierra es mi país?


-La verdad que mendiga el pan de tu palabra,
la mano que sostiene tu escalera de sueños,
la fe que no arrojaste al fuego del fracaso.

Tu voluntad.

Tu Canto-.
 
Última edición:
[I dijo:
Dime, arcángel,
¿Qué tierra es mi país?[/I]

-La verdad que mendiga el pan de tu palabra,
la mano que sostiene tu escalera de sueños,
la fe que no arrojaste al fuego del fracaso.

Tu voluntad.

Tu Canto-.


Un canto maravilloso en el que brilla cada verso y la estrofa final es absolutamente deslumbrante. Mis aplausos, Rosa.
Un abrazo amiga.
 
Bellísimo canto el de tus versos que incautan al lector y lo sumergen en tu arte maravillosa.

Muy buena obra, poetisa.

Un abrazo.
 
Vine a despertar al arcángel
que gravitaba
bajo la bóveda del silencio:


he de volver al Sur, - le dije-
allí mi flor, mi sangre...


-No vuelvas,
se agotaron los pozos del amanecer.
No vuelvas-.

Habrá una primavera más allá de mis pasos...

-En el Este es invierno
El manantial ahogó de nieve su corazón azul.
No vayas-

Pero aún existe un puente de sangre y de solsticios.
Aún guarda para mí
sobre una espina, su infancia.
Sus ojos abrigarán
mis lamentos de espuma.


-La araña del olvido derruyó su esqueleto
de luz.
Nada queda. No vuelvas.-

¿Y al Oeste?

La sangre de una derrota ha teñido de rojo
las aceras
y la nostalgia puede recostarse
sobre tu hígado
si rozas sus cabellos.

Dime, arcángel,
¿Qué tierra es mi país?


-La verdad que mendiga el pan de tu palabra,
la mano que sostiene tu escalera de sueños,
la fe que no arrojaste al fuego del fracaso.

Tu voluntad.

Tu Canto-.

Marcado camino, vuelta y vuelta para que el pensamiento
se levante en vapores de sonido y entrega. felicidades.
un intenso poema. luzyabsenta
 
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