Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
En mí despertó,
exigiendo silencio a los
tiempos con fugacidad y
encanto sigiloso,
mi otro yo.
En competencia
con el vacío
el cuerpo se defiende,
traduce los retos,
danza armonioso,
crea imágenes.
El alma se empeña en
distraer al cuerpo,
caja vacía transformada
en espacio para confiar,
para ser el si
mismo de la realidad,
intentando
hacer el milagro de vivir.
Hoy la vida
es un viento,
más que un viento,
un tornado,
no hay ningún dolor
bajo la tierra
ni bajo el alma.
Vuelvo a sentir
el choque que
agita el cuerpo,
batalla imaginaria,
ojos cerrados
a lo umbrío de la vida,
vida que quiso ser
modificada por
manos extrañas.
Soy yo mismo y
el vivir,
claro como la alegría,
la divisaré en
la última playa
y por primera vez,
en mi cielo,
encontraré una disculpa
para ser feliz.
exigiendo silencio a los
tiempos con fugacidad y
encanto sigiloso,
mi otro yo.
En competencia
con el vacío
el cuerpo se defiende,
traduce los retos,
danza armonioso,
crea imágenes.
El alma se empeña en
distraer al cuerpo,
caja vacía transformada
en espacio para confiar,
para ser el si
mismo de la realidad,
intentando
hacer el milagro de vivir.
Hoy la vida
es un viento,
más que un viento,
un tornado,
no hay ningún dolor
bajo la tierra
ni bajo el alma.
Vuelvo a sentir
el choque que
agita el cuerpo,
batalla imaginaria,
ojos cerrados
a lo umbrío de la vida,
vida que quiso ser
modificada por
manos extrañas.
Soy yo mismo y
el vivir,
claro como la alegría,
la divisaré en
la última playa
y por primera vez,
en mi cielo,
encontraré una disculpa
para ser feliz.
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