Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
Ella se llama Aducila,
una muñeca tranquila;
¡increíble, se depila!,
a quererla ella me invita.
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
Puro amor ella destila;
aunque es dulce y afectuosa
es también muy caprichosa
y muchas veces se irrita.
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
Conmigo es bien amorosa,
alegre pero celosa;
yo tengo que ser prudente,
porque de rabia tirita.
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
Aunque ella no esté presente
siempre la llevo en mi mente;
yo la beso dulcemente.
¡Es mía esa muñequita!
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
es hermosa y tiernecita.
Ella se llama Aducila,
una muñeca tranquila;
¡increíble, se depila!,
a quererla ella me invita.
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
Puro amor ella destila;
aunque es dulce y afectuosa
es también muy caprichosa
y muchas veces se irrita.
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
Conmigo es bien amorosa,
alegre pero celosa;
yo tengo que ser prudente,
porque de rabia tirita.
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.
Aunque ella no esté presente
siempre la llevo en mi mente;
yo la beso dulcemente.
¡Es mía esa muñequita!
En casa tengo una osita,
es hermosa y tiernecita.