Idril
Poeta recién llegado
Sé que puedes escucharme, ven, quiero que sepas esto,
y antes de decir algo, escucha...
En el vacío de la soledad,
donde cada segundo de mi existencia
es medido a cuenta gotas,
se hacía larga la espera del momento
en que pudieras cruzar una sola mirada,
una sonrisa escondida entre mímicas de soslayo,
en la dolorosa etapa de reconocimiento de soledad,
ceguéz y locura, cogidos de la mano
a la pena y melancolía de mi ser.
Lograba ver tu sombra en cada hombre,
al buscar esos ojos en aquellos que encontrara,
mas no eras tú, sólo eran recuerdos,
de aquello que nunca fue,
tan lejos así tan cerca, presente siempre a cada paso,
si sólo por un segundo muero al extrañar,
imagina la agonía de esta herida que provocaste,
así era el día a día en tu ausencia.
Sin embargo esa situación jamás la entendí,
imaginaba las miles de razones para tu actuar,
tratando de justificar tu engaño,
así, en momentos callaba al pensar lo que sentía,
para quedar únicamente en el anonimato,
cómo te iba a decir y explicarme,
que fácilmente tomo cariño a las personas,
mas tú, tenías en ese momento alguien a quien querer,
me ilusionabas creyendo que sería corta la espera,
que fuéramos algo más que amigos,
no ibas a entregarme tu corazón.
A tus palabras gustabas de mi, escribías y decías quererme,
más dime qué ganabas con mostrar falso amor,
lo que sentías era cariño de amistad,
por esa razón no abandonabas a esa persona,
no te hubiera pedido que lo hicieras por mi,
quién era yo para decirte que hacer,
tampoco para que entonces sintiéndote libre,
pensaras en mi, sólo para ver si era cierto ese dicho,
amar es sufrir, a la cual relatabas cada instante junto a ella,
no debe ser así, aunque barrera que divide a los dos es muy fino,
existen miles de formas de querer y amar al mismo tiempo,
aferrado con celo a tus supuestos sentimientos fallidos no escuchabas.
Pedía al cielo que abrieras esos hermosos ojos,
que su profundidad océano se disfrutara en su genuina forma,
para que ese azul estruendoso quedara en su esencia,
que reflejaras una sonrisa sincera de felicidad,
y derramar calidez por cada poro de tu piel,
para mi en ese entonces, tú, el misterioso y alegre sol del día,
desprendieras y respiraras el amor en el ambiente,
como el fulgor de la naturaleza, tus labios derramaran miel,
por cada palabra que mencionaras.
Pero al caer el telón y posteriormente,
al entregarte mis palabras de amor,
me llevaste al olvido como si nunca me hubieras conocido,
eso hubiese deseado en esos momentos,
cuando a gritos mencionaste tu rencor hacia a mi,
sin realmente haberte hecho yo el daño,
mas tenías razón yo tuve la culpa, por ciega,
una niña que quería creer tus frases,
aún a sabiendas que era un juego tonto tuyo,
para alimentar tu orgullo,
mas ahora sólo déjame decirte que quiero agradecerte,
si, después de tanto agradecer el intento de amor que brindaste,
por que en su momento fue hermoso para mí,
cada momento en silencio incluso sin hablar era lindo.
Ahora que buscas en mis brazos el amor y consuelo,
que alguna vez te di, no lo encontrarás,
por que aunque sea una amiga no será como al principio,
puesto heriste este frágil corazón, y alguien ya lo unió,
me basta y sobra amor, mas para ti solo habrá apoyo,
ya no confundirán más tu palabras a mi mente,
si en su momento quería mi seguridad a costa tuya,
ya no necesito de ti una guarida de arena,
olvida el pasado y yo lo haré, amigo,
mas no me pidas de nuevo con tu mirar,
algo más que una amistad, no lo daré,
búscalo en la ahora esposa tuya y deja de buscarme.
Entiendo que no debí entrar en tu sueño,
pero sólo aquí iba a hablar de esto nuevamente,
sabes lo que sentía, y que era totalmente sincero,
siendo fiel a este sentimiento de amistad,
deseo que ames a tu compañera y a tu pequeña,
y te correspondan como lo mereces.
Ya amanece se escucha el ruiseñor,
los rayos del sol alumbran las montañas,
es hora de despertar, y aunque no nos volvamos a ver,
quiero que antes de mi partida me prometas,
adorar y cuidar lo que tienes a tu alrededor,
que seguirás lo que tus sentimientos dicten para ti,
no buscarás el antes amor en mi, que lo buscarás en ti,
que tu mente estará mas clara, yo pediré por ello,
se ha terminado el tiempo, esta es mi despedida,
y que Dios te bendiga.
y antes de decir algo, escucha...
En el vacío de la soledad,
donde cada segundo de mi existencia
es medido a cuenta gotas,
se hacía larga la espera del momento
en que pudieras cruzar una sola mirada,
una sonrisa escondida entre mímicas de soslayo,
en la dolorosa etapa de reconocimiento de soledad,
ceguéz y locura, cogidos de la mano
a la pena y melancolía de mi ser.
Lograba ver tu sombra en cada hombre,
al buscar esos ojos en aquellos que encontrara,
mas no eras tú, sólo eran recuerdos,
de aquello que nunca fue,
tan lejos así tan cerca, presente siempre a cada paso,
si sólo por un segundo muero al extrañar,
imagina la agonía de esta herida que provocaste,
así era el día a día en tu ausencia.
Sin embargo esa situación jamás la entendí,
imaginaba las miles de razones para tu actuar,
tratando de justificar tu engaño,
así, en momentos callaba al pensar lo que sentía,
para quedar únicamente en el anonimato,
cómo te iba a decir y explicarme,
que fácilmente tomo cariño a las personas,
mas tú, tenías en ese momento alguien a quien querer,
me ilusionabas creyendo que sería corta la espera,
que fuéramos algo más que amigos,
no ibas a entregarme tu corazón.
A tus palabras gustabas de mi, escribías y decías quererme,
más dime qué ganabas con mostrar falso amor,
lo que sentías era cariño de amistad,
por esa razón no abandonabas a esa persona,
no te hubiera pedido que lo hicieras por mi,
quién era yo para decirte que hacer,
tampoco para que entonces sintiéndote libre,
pensaras en mi, sólo para ver si era cierto ese dicho,
amar es sufrir, a la cual relatabas cada instante junto a ella,
no debe ser así, aunque barrera que divide a los dos es muy fino,
existen miles de formas de querer y amar al mismo tiempo,
aferrado con celo a tus supuestos sentimientos fallidos no escuchabas.
Pedía al cielo que abrieras esos hermosos ojos,
que su profundidad océano se disfrutara en su genuina forma,
para que ese azul estruendoso quedara en su esencia,
que reflejaras una sonrisa sincera de felicidad,
y derramar calidez por cada poro de tu piel,
para mi en ese entonces, tú, el misterioso y alegre sol del día,
desprendieras y respiraras el amor en el ambiente,
como el fulgor de la naturaleza, tus labios derramaran miel,
por cada palabra que mencionaras.
Pero al caer el telón y posteriormente,
al entregarte mis palabras de amor,
me llevaste al olvido como si nunca me hubieras conocido,
eso hubiese deseado en esos momentos,
cuando a gritos mencionaste tu rencor hacia a mi,
sin realmente haberte hecho yo el daño,
mas tenías razón yo tuve la culpa, por ciega,
una niña que quería creer tus frases,
aún a sabiendas que era un juego tonto tuyo,
para alimentar tu orgullo,
mas ahora sólo déjame decirte que quiero agradecerte,
si, después de tanto agradecer el intento de amor que brindaste,
por que en su momento fue hermoso para mí,
cada momento en silencio incluso sin hablar era lindo.
Ahora que buscas en mis brazos el amor y consuelo,
que alguna vez te di, no lo encontrarás,
por que aunque sea una amiga no será como al principio,
puesto heriste este frágil corazón, y alguien ya lo unió,
me basta y sobra amor, mas para ti solo habrá apoyo,
ya no confundirán más tu palabras a mi mente,
si en su momento quería mi seguridad a costa tuya,
ya no necesito de ti una guarida de arena,
olvida el pasado y yo lo haré, amigo,
mas no me pidas de nuevo con tu mirar,
algo más que una amistad, no lo daré,
búscalo en la ahora esposa tuya y deja de buscarme.
Entiendo que no debí entrar en tu sueño,
pero sólo aquí iba a hablar de esto nuevamente,
sabes lo que sentía, y que era totalmente sincero,
siendo fiel a este sentimiento de amistad,
deseo que ames a tu compañera y a tu pequeña,
y te correspondan como lo mereces.
Ya amanece se escucha el ruiseñor,
los rayos del sol alumbran las montañas,
es hora de despertar, y aunque no nos volvamos a ver,
quiero que antes de mi partida me prometas,
adorar y cuidar lo que tienes a tu alrededor,
que seguirás lo que tus sentimientos dicten para ti,
no buscarás el antes amor en mi, que lo buscarás en ti,
que tu mente estará mas clara, yo pediré por ello,
se ha terminado el tiempo, esta es mi despedida,
y que Dios te bendiga.