sendaunica
Poeta recién llegado
Que penumbra invade la ciudad
malnacidos los que allí deambulan,
juntos,
sudorosos,
tocándose,
mundanos.
Cuanto peligro les acecha,
se miran,
se hablan,
se espían,
se vigilan como felinos
la desconfianza su ideología.
Afortunado soy,
de verlos sin tocarlos,
ajeno y silente.
Los miro sin ser visto,
los oigo sin ser oído.
Su mundo no se detiene,
jamás podrán comprender mi calma.
¡puedo ahora estar en mí!
sin moverme,
sin hablar,
sin responder,
solo en mí.
Eso es lo que quiero
ese mi deseo
¿vivir como un muerto?
malnacidos los que allí deambulan,
juntos,
sudorosos,
tocándose,
mundanos.
Cuanto peligro les acecha,
se miran,
se hablan,
se espían,
se vigilan como felinos
la desconfianza su ideología.
Afortunado soy,
de verlos sin tocarlos,
ajeno y silente.
Los miro sin ser visto,
los oigo sin ser oído.
Su mundo no se detiene,
jamás podrán comprender mi calma.
¡puedo ahora estar en mí!
sin moverme,
sin hablar,
sin responder,
solo en mí.
Eso es lo que quiero
ese mi deseo
¿vivir como un muerto?
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