Lloraba en mis manos,
cuando no encontraba lugar
para amamantar su ira.
Y después de cada caminito
me perdía entre sus ríos,
yo en sus ríos me perdía...
Me hablaba de paisajes
que entre sangres se fundían.
Me contaba de todas las noches...
y se olvidaba de los días.
Me presentó al ángel
de los últimos sueños.
Sin dormir todos los días,
y patrocinó como si nada
casi todas mis pesadillas.
Me mordió las uñas de los pies
y me mostró hasta el último
rincón del sótano de su corazón.
Me preguntó si lo reconocía,
y decia que yo me le parecía...
Me enterró en la tristeza más olvidada,
y me escupió como si nada
todas sus benditas cloacas.
Suplicó que la ame pero olvido esperarme...
Me resuenan sus chillidos,
por las noches sin sonrisas...
me apuñalan sus gemidos,
y me bañan sus espinas.
No la extraño todavía,
plena muerte no tardía...
no la espero con espera,
pero muero por su ira.
cuando no encontraba lugar
para amamantar su ira.
Y después de cada caminito
me perdía entre sus ríos,
yo en sus ríos me perdía...
Me hablaba de paisajes
que entre sangres se fundían.
Me contaba de todas las noches...
y se olvidaba de los días.
Me presentó al ángel
de los últimos sueños.
Sin dormir todos los días,
y patrocinó como si nada
casi todas mis pesadillas.
Me mordió las uñas de los pies
y me mostró hasta el último
rincón del sótano de su corazón.
Me preguntó si lo reconocía,
y decia que yo me le parecía...
Me enterró en la tristeza más olvidada,
y me escupió como si nada
todas sus benditas cloacas.
Suplicó que la ame pero olvido esperarme...
Me resuenan sus chillidos,
por las noches sin sonrisas...
me apuñalan sus gemidos,
y me bañan sus espinas.
No la extraño todavía,
plena muerte no tardía...
no la espero con espera,
pero muero por su ira.