ecos del silencio
Poeta adicto al portal
La fui a comprar apurado
de una carrera a la esquina,
junto con dos mandarinas,
y un koyak anaranjado.
La dejé sobre la mesa
y le saqué la tapita,
¡vaya, vaya madrecita!
!explotó por todos lados¡
la sujeté, casi airado,
y me mojó hasta el ombligo.
Salió volando conmigo
hacia no se, que planetas
por el aire hizo piruetas
hasta un planeta enemigo,
vivir, casi no consigo,
eran todos karatekas.
de una carrera a la esquina,
junto con dos mandarinas,
y un koyak anaranjado.
La dejé sobre la mesa
y le saqué la tapita,
¡vaya, vaya madrecita!
!explotó por todos lados¡
la sujeté, casi airado,
y me mojó hasta el ombligo.
Salió volando conmigo
hacia no se, que planetas
por el aire hizo piruetas
hasta un planeta enemigo,
vivir, casi no consigo,
eran todos karatekas.
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