ClauHecate
Poeta recién llegado
Imaginé un arroyo, un camino, espinas y mis pies descalzos que no me huyen (porque no pueden), ni a mí ni a mis caminos pedregosos.
Deseé decir incoherencias hasta el final porque me harté de buscar a todo, sentido.
Me burlé alguna vez de mi imagen, inconsciente de que era yo, a quien veía.
El agua corría y corría y mi amigo imaginario me pidió un beso, y lo desprecié con furia.
¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo malo? No trates de encasillar las cosas compañera, más bien mírame, enamórate de mí, que te he seguido, te he visto llorar y reír, porque de mí no te escondes, de mí no tendrás jamás que huir.
Deja de pronunciar las mismas palabras Bill. O no. Son mis oídos que retumban.
***
Bill surgió una noche de llanto. Me sentía sola.
Bill escribe, pinta, canta, vive, sueña; sueña más que lo que vive, vive sólo lo que sueña. Es como yo Bill. Se ha auto-engañado. Come helado como loco y me da algunos bocados. Bill no tiene sombra, pero Bill es mi sombra, me sigue a todas partes.
¡Vamos niña, vamos! No todo está perdido, es tu pereza la que te hace rendirte. Lloras para sentir que mereces felicidad, pero soy tu sombra niña, a mi no me engañarás
De pronto Bill no es mi sombra, de pronto soy yo su sombra. Una sombra palpable, perceptible, una copia de él. Se me ocurre que soy, la imitación terrenal de Bill. El es perfecto, la forma, mi molde. Como el cuento de Platón y el mundo de las ideas. Porque Bill si sabe qué hacer, no como yo. A él nada se le escaparía de las manos. Debe ser porque nunca ha agarrado nada, porque es Bill, una abstracción que ni siquiera una mente puede habitar. Porque Bill es perfección, fuerza y decisión. Es lo que soy y no soy. Es la forma, el molde; yo su imitación.
Bill es sensato, sincero, más no aterrizado. Bill no puede ser perfecto, Bill es sólo mejor. Es una huella intangible e invisible en algún rincón de mi corazón. Bill soy yo, Bill es él. Bill es un amor oculto, oscuro e infinito al cual por razones naturalmente obvias, nunca alcanzaré.
Deseé decir incoherencias hasta el final porque me harté de buscar a todo, sentido.
Me burlé alguna vez de mi imagen, inconsciente de que era yo, a quien veía.
El agua corría y corría y mi amigo imaginario me pidió un beso, y lo desprecié con furia.
¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo malo? No trates de encasillar las cosas compañera, más bien mírame, enamórate de mí, que te he seguido, te he visto llorar y reír, porque de mí no te escondes, de mí no tendrás jamás que huir.
Deja de pronunciar las mismas palabras Bill. O no. Son mis oídos que retumban.
***
Bill surgió una noche de llanto. Me sentía sola.
Bill escribe, pinta, canta, vive, sueña; sueña más que lo que vive, vive sólo lo que sueña. Es como yo Bill. Se ha auto-engañado. Come helado como loco y me da algunos bocados. Bill no tiene sombra, pero Bill es mi sombra, me sigue a todas partes.
¡Vamos niña, vamos! No todo está perdido, es tu pereza la que te hace rendirte. Lloras para sentir que mereces felicidad, pero soy tu sombra niña, a mi no me engañarás
De pronto Bill no es mi sombra, de pronto soy yo su sombra. Una sombra palpable, perceptible, una copia de él. Se me ocurre que soy, la imitación terrenal de Bill. El es perfecto, la forma, mi molde. Como el cuento de Platón y el mundo de las ideas. Porque Bill si sabe qué hacer, no como yo. A él nada se le escaparía de las manos. Debe ser porque nunca ha agarrado nada, porque es Bill, una abstracción que ni siquiera una mente puede habitar. Porque Bill es perfección, fuerza y decisión. Es lo que soy y no soy. Es la forma, el molde; yo su imitación.
Bill es sensato, sincero, más no aterrizado. Bill no puede ser perfecto, Bill es sólo mejor. Es una huella intangible e invisible en algún rincón de mi corazón. Bill soy yo, Bill es él. Bill es un amor oculto, oscuro e infinito al cual por razones naturalmente obvias, nunca alcanzaré.