El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Os voy a hablar de Tobías,
es mi amigo verdadero,
al principio estaba triste
pues lo abandonó su dueño.
Yo lo vi y se me acercó,
me dio un lametazo inmenso,
y saqué de mi bolsillo
una chuche como premio.
Una señora muy maja
me dijo: "¡toca su pelo!"
y me pareció tan suave...
parecía algodón negro.
Sus ojos eran muy vivos,
llevaba en la boca un hueso
y me lo puso en la mano
para jugar a cogerlo.
Mis papás con la señora
hablaban: "¡todos, de acuerdo!",
y entones Tobías dijo:
"¡guau, guau!" y supe al momento
que a mi casa se vendría,
que era mucho más que un perro.
Y es así que el uno al otro
siempre, siempre, nos tenemos.
Tobías mueve su rabo
cuando a pasear lo llevo
y yo, si conmigo viene,
no le muestro a nada miedo.
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