El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo una amiga especial,
es una amiga perfecta,
yo le digo, corre, corre,
y ella deprisa me lleva.
Juntas nos vamos al río
a coger moras y piedras
y saltamos con cabriolas
por montículos de hierba.
Casi hasta el cielo volamos,
una vez, ¡fue de primera!,
terminamos en el suelo
y rebozadas de tierra.
Se hizo una pizca de daño,
yo, una heridita pequeña,
pero al llegar a mi casa
la curé de su cadena.
Somos siempre inseparables,
no paramos de dar vueltas,
con "una mano" y "sin manos",
y echamos muchas carreras.
Descansamos, solo, solo,
cuando me llama la abuela,
se tumba a lo largo y ancho
mientras como la merienda.
Después vienen otros niños,
venga, vamos, pedalea,
¡que tenemos que ganarlos!,
me dice, sacando fuerzas.
Y cuando llega la noche
en el garaje se acuesta,
y yo desde mi camita
sueño que soy bicicleta.
Es que es lo más, de lo más,
no me separo de ella,
¿y sabéis cómo la llamo?
¡Mi caballito con ruedas!
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