†•Luciand•†
Poeta recién llegado
METRÓPOLI
A Raist, oriundo de la Ciudad sin Sueños
((Porque ciudades las hay muchas y todas comparten sus Cinco elementos; hasta el día en que algo se colapse. Entonces alguno de ellos desaparecerá y los otros, simplemente, gobernarán sobre los más débiles))
Son mil chimeneas
con olor a azufre.
Los cuervos planean
arriba y abajo...
Sobre ríos de carne,
de tela, lona y cuero;
allí, donde se engasten
los surcos de petróleo.
Arriba y abajo.
Es perfecta escala
para los disparos
que emboban las alas.
Abajo y arriba...
Con la gran corona
de la suficiencia
arrancan las horas
de un número fijo,
de vecinos vivos,
a esta argamasa
de metrópoli santa.
Tierra
Un buen sumidero
entre laberintos;
sucio, feo y reseco...
Al único paso
levanta el suelo
y no deja rastro.
Agua
Caminar sobre ella
porque apesta el ácido,
porque ya se espesa.
Un ácido amarillo
con ronroneo feliz
y derrumbe atlántico.
Aire
Ómnibus circular.
Traquetea con sorpresa
buscando su final.
Cuando sea del hielo,
por comparativa,
su estático gemelo.
Fuego
Directriz misántropa
que volatiliza
señoríos de época,
pulmones y arterias.
Donde descarga bruta
y entre pestilencias.
Quinto elemento
Bajo mil chimeneas
se menea la Cola
muy juguetona ella
al estar tan sola.
La peor de los Cinco
fuma opio líquido
sentada sin séquito,
lejos del Olimpo.
Mira que todavía
es fiel a su parterre;
con rosa tullida
grosera. Y en ciernes,
su estupidez crónica
le granjea ojos bizcos.
Con fuerza tan óptima
que no existen hijos
que adoren su masacre.
--------
Arriba y abajo...
Es perfecta escala
para los colores
que emboban las alas.
Abajo y abajo...
Siempre más profundo.
Mi ojo anaranjado
no ve otro futuro.
Luciand
Son mil chimeneas
con olor a azufre.
Los cuervos planean
arriba y abajo...
Sobre ríos de carne,
de tela, lona y cuero;
allí, donde se engasten
los surcos de petróleo.
Arriba y abajo.
Es perfecta escala
para los disparos
que emboban las alas.
Abajo y arriba...
Con la gran corona
de la suficiencia
arrancan las horas
de un número fijo,
de vecinos vivos,
a esta argamasa
de metrópoli santa.
Tierra
Un buen sumidero
entre laberintos;
sucio, feo y reseco...
Al único paso
levanta el suelo
y no deja rastro.
Agua
Caminar sobre ella
porque apesta el ácido,
porque ya se espesa.
Un ácido amarillo
con ronroneo feliz
y derrumbe atlántico.
Aire
Ómnibus circular.
Traquetea con sorpresa
buscando su final.
Cuando sea del hielo,
por comparativa,
su estático gemelo.
Fuego
Directriz misántropa
que volatiliza
señoríos de época,
pulmones y arterias.
Donde descarga bruta
y entre pestilencias.
Quinto elemento
Bajo mil chimeneas
se menea la Cola
muy juguetona ella
al estar tan sola.
La peor de los Cinco
fuma opio líquido
sentada sin séquito,
lejos del Olimpo.
Mira que todavía
es fiel a su parterre;
con rosa tullida
grosera. Y en ciernes,
su estupidez crónica
le granjea ojos bizcos.
Con fuerza tan óptima
que no existen hijos
que adoren su masacre.
--------
Arriba y abajo...
Es perfecta escala
para los colores
que emboban las alas.
Abajo y abajo...
Siempre más profundo.
Mi ojo anaranjado
no ve otro futuro.
Luciand