Andeco
Poeta recién llegado
Delgada es la cuerda en la que pende la niñez,
una grieta se ha abierto en su piel,
su candidez está a punto de caer en la boca de un gran pez.
¿Ahora soy un señor?
Los juegos de infante se han olvidado,
miro solamente un arma
que sin ser de juguete
trata de derrumbar a un ave de su rama.
Un balón, huérfano de golpes descansa en su repisa,
el ave que cayó ha muerto,
el trueno de plomo acabó con un niño,
chico que ayer vive, hoy se hunde en la tierra
y mañana
arrugado y con un bisturí en la muñeca se extraña.
una grieta se ha abierto en su piel,
su candidez está a punto de caer en la boca de un gran pez.
¿Ahora soy un señor?
Los juegos de infante se han olvidado,
miro solamente un arma
que sin ser de juguete
trata de derrumbar a un ave de su rama.
Un balón, huérfano de golpes descansa en su repisa,
el ave que cayó ha muerto,
el trueno de plomo acabó con un niño,
chico que ayer vive, hoy se hunde en la tierra
y mañana
arrugado y con un bisturí en la muñeca se extraña.