prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
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[TD="colspan: 2"]
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[/TR]
[TR]
[TD="colspan: 2"]Da miedo estar entre las cuencas
-siquiera por un segundo-
el pensamiento blanco
que lentamente se convierte en esqueleto de la ternura
por los acantilados
que concluyen en vértigo,
y oponerse a la sombra que antecede cualquier arroyo
del amanecer.
Da miedo cerrar los ojos
transfigurados en meollos de pájaro
cuando la memoria del canto es líquida y salada.
Son ceniza de futuro los párpados
y un jazz del veneno
que escucho cada vez que me acerco
a las salvajes colmenas del olvido
hoy se pudre y huele a violín podrido mi alma.
En los sauces tiembla el recuerdo de ahogada ninfa
y el filo de un desorden craneal
brilla en el balbuceo de rezos,
se espantan calaveras de cobre
que llevo insertadas en cada derrota
por otoños y otras sangres del tiempo.
Da miedo estar entre las cuencas -creedme-
como un peso anexo
de la insoportable tarea de ser lágrima, que sólo el agua profesa.[/TD]
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[TD="colspan: 2"]Da miedo estar entre las cuencas
-siquiera por un segundo-
el pensamiento blanco
que lentamente se convierte en esqueleto de la ternura
por los acantilados
que concluyen en vértigo,
y oponerse a la sombra que antecede cualquier arroyo
del amanecer.
Da miedo cerrar los ojos
transfigurados en meollos de pájaro
cuando la memoria del canto es líquida y salada.
Son ceniza de futuro los párpados
y un jazz del veneno
que escucho cada vez que me acerco
a las salvajes colmenas del olvido
hoy se pudre y huele a violín podrido mi alma.
En los sauces tiembla el recuerdo de ahogada ninfa
y el filo de un desorden craneal
brilla en el balbuceo de rezos,
se espantan calaveras de cobre
que llevo insertadas en cada derrota
por otoños y otras sangres del tiempo.
Da miedo estar entre las cuencas -creedme-
como un peso anexo
de la insoportable tarea de ser lágrima, que sólo el agua profesa.[/TD]
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