No siempre mis dedos
violan los inmaculados folios
con la fuerza incontenible del loco.
A veces, miento.
Y crees que soy tan neutral como las piedras,
tan estable como una montaña,
tan sabio como la vejez del mundo.
Eso demuestra la superioridad atroz
del hombre al otro lado del espejo.
No siempre mis labios recitan versos
como para quebrar en llanto tus ojos;
a veces es algo más íntimo y mas profundo,
que socava tus entrañas hasta dejarte ciega.
Ciega de un amor imposible y enrejado
como mi tímido pecho de sangre hirviente.
Y en mi locura sé de esta necesidad,
por que te sé necesaria en cada visita,
en cada palabra que reinventa mi vida,
cada mirada que se queda suspendida en el aire
hasta el día siguiente que vuelas a mi.
Estoy dispuesto de nuevo a escribirte.
Una y mil veces ocultándote mis ansias.
Hasta que no pueda más y seas mía.
Como tantas otras antes que tú.
Y desde mi estómago, hablemos tú y yo,
en un abrazo infernal e infinito.
El éxtasis demoniaco de mi existir.
**4-8-2006**
Bohemio.
violan los inmaculados folios
con la fuerza incontenible del loco.
A veces, miento.
Y crees que soy tan neutral como las piedras,
tan estable como una montaña,
tan sabio como la vejez del mundo.
Eso demuestra la superioridad atroz
del hombre al otro lado del espejo.
No siempre mis labios recitan versos
como para quebrar en llanto tus ojos;
a veces es algo más íntimo y mas profundo,
que socava tus entrañas hasta dejarte ciega.
Ciega de un amor imposible y enrejado
como mi tímido pecho de sangre hirviente.
Y en mi locura sé de esta necesidad,
por que te sé necesaria en cada visita,
en cada palabra que reinventa mi vida,
cada mirada que se queda suspendida en el aire
hasta el día siguiente que vuelas a mi.
Estoy dispuesto de nuevo a escribirte.
Una y mil veces ocultándote mis ansias.
Hasta que no pueda más y seas mía.
Como tantas otras antes que tú.
Y desde mi estómago, hablemos tú y yo,
en un abrazo infernal e infinito.
El éxtasis demoniaco de mi existir.
**4-8-2006**
Bohemio.