ludmila
Poeta veterano en el portal
Cauce del corazón desenhebrado
del hilo que late por su furia
encadenado al coraje de perderte
cuando el crepúsculo se abate por la envidia.
Tenerte y no tenerte entre mis días
es la inefable propulsión de piel
que desvanece
la constante pesadilla.
Mañana ya no quiero extrañarte
enterré los recuerdos en la almohada
me mudé de corazón y de caricias,
ya no quiero este temblor errante,
estremecerme en función de tus mejillas
prefiero el pan de cada día
el beso consumado en la osadía
en el mendrugo de miel de la distancia
que disuelve el sabor de la mentira
del hilo que late por su furia
encadenado al coraje de perderte
cuando el crepúsculo se abate por la envidia.
Tenerte y no tenerte entre mis días
es la inefable propulsión de piel
que desvanece
la constante pesadilla.
Mañana ya no quiero extrañarte
enterré los recuerdos en la almohada
me mudé de corazón y de caricias,
ya no quiero este temblor errante,
estremecerme en función de tus mejillas
prefiero el pan de cada día
el beso consumado en la osadía
en el mendrugo de miel de la distancia
que disuelve el sabor de la mentira