agathos
Poeta recién llegado
En honrosa mención de lo que he dicho del amor
De lo que el amor ha dicho de mí
Y de las condecoraciones enfermizas de su pasión y gloria
He de reconocerme como un convencido
De su aguijón fatal
Y de sus espectros soñolientos
Perversos y humanos
Que a buena hora han llegado.
Les imploro;
Sueño y esfinge de maldad,
Que una vez más alejar de mí vuestra furia
Y beber del rumor vertiginoso de vuestro placer maldito.
La furia me la guardo para la consideración divina en la blasfemia
Pues la perversidad ya es solo mía por fin.
Si. He de decir y considerar la mención honrosa de mis alas negras
Mis colmillos ensangrentados de alma destruida para lo que es bello
Y mi Biblia rota de salmos quemados.
Me desprendo de todo derecho a perdón,
Pues de mis sufrimientos mi conciencia se encargará
En la hora del juicio de la sociedad.
Hago mención honrosa también
De mi juego endemoniado ante dios, los dioses o la nada que son lo mismo.
O lo imposible que es un equivalente.
De mi paseo por el infierno crepuscular de un nacimiento.
De mis versos dormidos en los abismos del subconsciente lector;
Aquel señor que duerme en su trono.
Y por último,
De la belleza femenina que me ha iluminado de siniestra forma
Y con la que hoy perversamente jugué.
De lo que el amor ha dicho de mí
Y de las condecoraciones enfermizas de su pasión y gloria
He de reconocerme como un convencido
De su aguijón fatal
Y de sus espectros soñolientos
Perversos y humanos
Que a buena hora han llegado.
Les imploro;
Sueño y esfinge de maldad,
Que una vez más alejar de mí vuestra furia
Y beber del rumor vertiginoso de vuestro placer maldito.
La furia me la guardo para la consideración divina en la blasfemia
Pues la perversidad ya es solo mía por fin.
Si. He de decir y considerar la mención honrosa de mis alas negras
Mis colmillos ensangrentados de alma destruida para lo que es bello
Y mi Biblia rota de salmos quemados.
Me desprendo de todo derecho a perdón,
Pues de mis sufrimientos mi conciencia se encargará
En la hora del juicio de la sociedad.
Hago mención honrosa también
De mi juego endemoniado ante dios, los dioses o la nada que son lo mismo.
O lo imposible que es un equivalente.
De mi paseo por el infierno crepuscular de un nacimiento.
De mis versos dormidos en los abismos del subconsciente lector;
Aquel señor que duerme en su trono.
Y por último,
De la belleza femenina que me ha iluminado de siniestra forma
Y con la que hoy perversamente jugué.