thequietdeath
Poeta recién llegado
II
¿Donde esta mi cuerpo?
ahora yace en la fría sepultura,
se ha quedado sin luz, sin aliento
perdió su color, ahora esta muerto.
perdido en una oscura celda,
resucitando a la muerte alada,
con el corazón sangrando, herido
por la punzada que mi vida segó.
Y ahora nace en mi la nueva vida,
no es aquella llena de luz y alabanza,
no es esa vida soñada de esperanza.
Es mi vida hundida, ahogada
en la penumbra, en las sombras,
en la soledad eterna incautada.
Condenado por siempre a vivir
en la oscuridad, huyendo de la luz
como un vampiro sediento de amor,
desesperado por sentir tu calor
por encontrar la forma de tu cuerpo.
Arrastrando mi pena por los fríos muros
de este lúgubre y vacío templo,
la morada de mis inhumanos restos,
ostentosa, imponente, incoherente,
catedral construida para la muerte.
Te mirare oculto mientras vivas,
hasta el ocaso de tu tierna vida
y en lo eterno de mi triste suerte,
aullando cual lobo enloquecido
llorando de dolor todas la noches
hasta el fin de todos los siglos.
Aunque mis ojos se llenen de amargura
y mi alma se vuelva insípida, cruda,
mi ser permanecerá junto a ti
atrás, en la sombra, donde no me oigas,
en el eco del viento donde no me veas.
Suspirando por mi condición humana,
cuando podía sentir tus calidos labios,
cuando podía sentir el amor de tus besos,
cuando me abrazaba a ti buscando tu aliento,
que me embriagaba los sentidos y mi cuerpo.
¿Donde esta mi cuerpo?
ahora yace en la fría sepultura,
se ha quedado sin luz, sin aliento
perdió su color, ahora esta muerto.
perdido en una oscura celda,
resucitando a la muerte alada,
con el corazón sangrando, herido
por la punzada que mi vida segó.
Y ahora nace en mi la nueva vida,
no es aquella llena de luz y alabanza,
no es esa vida soñada de esperanza.
Es mi vida hundida, ahogada
en la penumbra, en las sombras,
en la soledad eterna incautada.
Condenado por siempre a vivir
en la oscuridad, huyendo de la luz
como un vampiro sediento de amor,
desesperado por sentir tu calor
por encontrar la forma de tu cuerpo.
Arrastrando mi pena por los fríos muros
de este lúgubre y vacío templo,
la morada de mis inhumanos restos,
ostentosa, imponente, incoherente,
catedral construida para la muerte.
Te mirare oculto mientras vivas,
hasta el ocaso de tu tierna vida
y en lo eterno de mi triste suerte,
aullando cual lobo enloquecido
llorando de dolor todas la noches
hasta el fin de todos los siglos.
Aunque mis ojos se llenen de amargura
y mi alma se vuelva insípida, cruda,
mi ser permanecerá junto a ti
atrás, en la sombra, donde no me oigas,
en el eco del viento donde no me veas.
Suspirando por mi condición humana,
cuando podía sentir tus calidos labios,
cuando podía sentir el amor de tus besos,
cuando me abrazaba a ti buscando tu aliento,
que me embriagaba los sentidos y mi cuerpo.