thequietdeath
Poeta recién llegado
IV
Desde hoy la muerte silenciosa me acompañara
vigilando mis taciturnas noches me abrigara.
celosa, imperante, distante en las tinieblas.
llorara mi alma por no tener mas consuelo
que una mirada profunda de tus ojos tristes
y un suspiro en recuerdo de tu tierno corazón.
¿Acaso me amas tanto como te amo yo?
¿me extrañaras tanto como te extraño yo?
si por ti abandone la paz, y mi vida calmada,
renuncie a la luz divina, a la que Dios me llama,
solo porque la muerte quiso ser mi aliada.
Mi alma no se conforma con estar de ti alejada
y pide que jamás te apartes de su débil aura,
pero al final del tiempo mi princesa amada
cuando las hojas de mi árbol se caigan,
y las cenizas de mi cuerpo no existan mas,
aun cuando tu vida haya muerto también,
y renazca tu alma en la gloria iluminada.
Aun así, lo que quede de mi triste existencia,
olvidada en el fondo de mi antigua morada,
te amara igual que en esta vida,
como te ame siempre en esta condición inhumana,
porque no es mi cuerpo lo que te entregue
aquella dulce noche cuando dije que te amaba,
en ese momento te entregaba entera toda mi alma.
Mi alma que ahora llora por la paz no encontrada,
buscando el consuelo en tu preciosa mirada,
que se ha apagado junto con mi última llamarada,
ahora tu sombra se convierte en un fantasma,
y por un instante puedes mirar el brillo de mi alma,
pero la luz te absorbe, escapando de mi mundo,
este mundo que me consume sin fe, sin esperanza.
Solo vivo en esta eternidad quieta, inmutada,
condenado a recitar por siempre una plegaria
que toda mi vida muerta te dirá que te ama,
y que a donde vayas viva o muerta te seguirá
esta sombra quieta que vive por su amada.
Desde hoy la muerte silenciosa me acompañara
vigilando mis taciturnas noches me abrigara.
celosa, imperante, distante en las tinieblas.
llorara mi alma por no tener mas consuelo
que una mirada profunda de tus ojos tristes
y un suspiro en recuerdo de tu tierno corazón.
¿Acaso me amas tanto como te amo yo?
¿me extrañaras tanto como te extraño yo?
si por ti abandone la paz, y mi vida calmada,
renuncie a la luz divina, a la que Dios me llama,
solo porque la muerte quiso ser mi aliada.
Mi alma no se conforma con estar de ti alejada
y pide que jamás te apartes de su débil aura,
pero al final del tiempo mi princesa amada
cuando las hojas de mi árbol se caigan,
y las cenizas de mi cuerpo no existan mas,
aun cuando tu vida haya muerto también,
y renazca tu alma en la gloria iluminada.
Aun así, lo que quede de mi triste existencia,
olvidada en el fondo de mi antigua morada,
te amara igual que en esta vida,
como te ame siempre en esta condición inhumana,
porque no es mi cuerpo lo que te entregue
aquella dulce noche cuando dije que te amaba,
en ese momento te entregaba entera toda mi alma.
Mi alma que ahora llora por la paz no encontrada,
buscando el consuelo en tu preciosa mirada,
que se ha apagado junto con mi última llamarada,
ahora tu sombra se convierte en un fantasma,
y por un instante puedes mirar el brillo de mi alma,
pero la luz te absorbe, escapando de mi mundo,
este mundo que me consume sin fe, sin esperanza.
Solo vivo en esta eternidad quieta, inmutada,
condenado a recitar por siempre una plegaria
que toda mi vida muerta te dirá que te ama,
y que a donde vayas viva o muerta te seguirá
esta sombra quieta que vive por su amada.