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Melodías que acompañan mi soledad

Angelluzgris

Poeta recién llegado
Estoy frente a este espejo,
intento hallarme en el reflejo,
pero temo que a veces
quien me mira
sea quien porta la máscara.
Esa que uso cada vez
que me rompen el corazón.

La que se escondió
en canciones melancólicas.
La que se cubre con poesía
para no extrañar.

Y aunque duela,
escribo cuentos donde somos felices.
Luego, una ráfaga de luz
toca mi sombra
y me recuerda que no estoy sola,
que cada día, aunque duela…
duele menos
si respiro.

Estoy viva…

Rompo en llanto cuando pienso en ti,
porque representaste
una parte mía que había enterrado:
la que creía que el amor
era darlo todo,
la que se desborda.

Aún no sé
si seguiré aquí,
llorando porque tu ausencia me rompió,
pero sé que hoy
soy más fuerte que ayer.

La luna sabe que rogué,
que supliqué cada noche
que te hiciera llegar mi amor.

Pero ella, sabiamente,
me susurró:
“Hija mía, él no siente como tú.
Por más que tu canto le llegue,
será como hablar
en idiomas distintos.”

Y aquí me encuentro,
recordando el sabor de tus labios,
el calor de tu aliento,
el fuego de tus caricias
que destrozaron mis barreras.

Te amo,
repetí en cada suspiro.

Te amo,
repetí mientras tu fuego me envolvía.

Hoy no sé
si eso fue real
o el delirio de una fiebre
que dejé desbordarse.

Porque eso fuiste:
una hermosa fiebre
que transformó mi soledad.
Quebraste ese pequeño muro imaginario
que tanto me había costado levantar,
y ahora…

estoy tan confundida conmigo misma.
Dime si esto fue real,
te lo suplico.

Al menos así moriré tranquila
y dejaré de atormentarme.
 
Estoy frente a este espejo,
intento hallarme en el reflejo,
pero temo que a veces
quien me mira
sea quien porta la máscara.
Esa que uso cada vez
que me rompen el corazón.

La que se escondió
en canciones melancólicas.
La que se cubre con poesía
para no extrañar.

Y aunque duela,
escribo cuentos donde somos felices.
Luego, una ráfaga de luz
toca mi sombra
y me recuerda que no estoy sola,
que cada día, aunque duela…
duele menos
si respiro.

Estoy viva…

Rompo en llanto cuando pienso en ti,
porque representaste
una parte mía que había enterrado:
la que creía que el amor
era darlo todo,
la que se desborda.

Aún no sé
si seguiré aquí,
llorando porque tu ausencia me rompió,
pero sé que hoy
soy más fuerte que ayer.

La luna sabe que rogué,
que supliqué cada noche
que te hiciera llegar mi amor.

Pero ella, sabiamente,
me susurró:
“Hija mía, él no siente como tú.
Por más que tu canto le llegue,
será como hablar
en idiomas distintos.”

Y aquí me encuentro,
recordando el sabor de tus labios,
el calor de tu aliento,
el fuego de tus caricias
que destrozaron mis barreras.

Te amo,
repetí en cada suspiro.

Te amo,
repetí mientras tu fuego me envolvía.

Hoy no sé
si eso fue real
o el delirio de una fiebre
que dejé desbordarse.

Porque eso fuiste:
una hermosa fiebre
que transformó mi soledad.
Quebraste ese pequeño muro imaginario
que tanto me había costado levantar,
y ahora…

estoy tan confundida conmigo misma.
Dime si esto fue real,
te lo suplico.

Al menos así moriré tranquila
y dejaré de atormentarme.
.........Es mucho sentimiento que se ha expresado en tan bonito sentir.........
.........maravilloso...........
.........Saludos mi seño Angelluz Gris.........
...........Claridad...........
 
Estoy frente a este espejo,
intento hallarme en el reflejo,
pero temo que a veces
quien me mira
sea quien porta la máscara.
Esa que uso cada vez
que me rompen el corazón.

La que se escondió
en canciones melancólicas.
La que se cubre con poesía
para no extrañar.

Y aunque duela,
escribo cuentos donde somos felices.
Luego, una ráfaga de luz
toca mi sombra
y me recuerda que no estoy sola,
que cada día, aunque duela…
duele menos
si respiro.

Estoy viva…

Rompo en llanto cuando pienso en ti,
porque representaste
una parte mía que había enterrado:
la que creía que el amor
era darlo todo,
la que se desborda.

Aún no sé
si seguiré aquí,
llorando porque tu ausencia me rompió,
pero sé que hoy
soy más fuerte que ayer.

La luna sabe que rogué,
que supliqué cada noche
que te hiciera llegar mi amor.

Pero ella, sabiamente,
me susurró:
“Hija mía, él no siente como tú.
Por más que tu canto le llegue,
será como hablar
en idiomas distintos.”

Y aquí me encuentro,
recordando el sabor de tus labios,
el calor de tu aliento,
el fuego de tus caricias
que destrozaron mis barreras.

Te amo,
repetí en cada suspiro.

Te amo,
repetí mientras tu fuego me envolvía.

Hoy no sé
si eso fue real
o el delirio de una fiebre
que dejé desbordarse.

Porque eso fuiste:
una hermosa fiebre
que transformó mi soledad.
Quebraste ese pequeño muro imaginario
que tanto me había costado levantar,
y ahora…

estoy tan confundida conmigo misma.
Dime si esto fue real,
te lo suplico.

Al menos así moriré tranquila
y dejaré de atormentarme.
Así es la vida, llena de cicatrices.

Saludos
 
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