Pensaba, a veces, Melisa.
Otras veces,escribía
versos, versos y más versos,
siempre con una sonrisa.
Rimaba Pisa y camisa,
tiburón con algodón,
diario con calendario,
Melisa, la poetisa,
siempre con una sonrisa.
Versos tenía por docenas,
los guardaba en un armario;
repletas las alacenas,
debía aumentar espacio.
Más...Melisa, poetisa,
era muy perfeccionista,
variaba tanto palabras,
que se salía de "pista".
Cambiaba pena por nena,
arroz por lobo feroz,
serena por remorena,
audacia por miedo atroz;
guisantes por finos guantes,
tomate por aguacate,
aguacate por bombones,
bombones por chocolate.
Y tantas vueltas le daba
a su poema preciado,
que apenas quedaba nada
del que antes había inventado.
Total, que no publicaba
los versos que ella escribía,
y nadie los conocía,
aunque mucho se afanaba,
siempre con una sonrisa,
Melisa, la poetisa.
Otras veces,escribía
versos, versos y más versos,
siempre con una sonrisa.
Rimaba Pisa y camisa,
tiburón con algodón,
diario con calendario,
Melisa, la poetisa,
siempre con una sonrisa.
Versos tenía por docenas,
los guardaba en un armario;
repletas las alacenas,
debía aumentar espacio.
Más...Melisa, poetisa,
era muy perfeccionista,
variaba tanto palabras,
que se salía de "pista".
Cambiaba pena por nena,
arroz por lobo feroz,
serena por remorena,
audacia por miedo atroz;
guisantes por finos guantes,
tomate por aguacate,
aguacate por bombones,
bombones por chocolate.
Y tantas vueltas le daba
a su poema preciado,
que apenas quedaba nada
del que antes había inventado.
Total, que no publicaba
los versos que ella escribía,
y nadie los conocía,
aunque mucho se afanaba,
siempre con una sonrisa,
Melisa, la poetisa.
Última edición: