Octaviano Mundo
Poeta recién llegado
Para poder alcanzar una frase iluminadora; arrancar de sí, un pensamiento que perdure colectivamente miles de años, treinta minutos de meditación no son suficientes...
La existencia, se divide en actos:
Un acto, pese a prevalecer memorizado una vida entera, puede perdurar el espacio insignificante de un segundo; resonando, como el continuo golpe de las incansables manecillas de un reloj, en ésta.
El reloj, marca nuestras exhaustas horas. Los actos, nuestros exhaustos días. La memoria, nuestros exhaustos años... Y en la memoria, nuestra razón, lenta y constante; como la exacta agonía del tiempo, concibe la sabiduría.
La sabiduría, al contrario de la base material que la envuelve, es imperecedera. Ignora los perfectos mecanismos del cosmos... también, las imperfectas desaveniencias humanas.
Lo que ayer, tuvo que haber sucedido; lo que hubo encajado en lo cabal de su consecución. Aquello que hoy, es un error arrepentido, no concierne a su inmaculada inexistencia; a su paralelo espíritu.
Es un error creer que la sabiduría se descubre. Se comprende; no se aprende. Se muestra clarividente en cada pequeño acto; se tiende ante nosotros, en cada oportunidad perdida... en cada instante mal vivido.
La existencia, se divide en actos:
Un acto, pese a prevalecer memorizado una vida entera, puede perdurar el espacio insignificante de un segundo; resonando, como el continuo golpe de las incansables manecillas de un reloj, en ésta.
El reloj, marca nuestras exhaustas horas. Los actos, nuestros exhaustos días. La memoria, nuestros exhaustos años... Y en la memoria, nuestra razón, lenta y constante; como la exacta agonía del tiempo, concibe la sabiduría.
La sabiduría, al contrario de la base material que la envuelve, es imperecedera. Ignora los perfectos mecanismos del cosmos... también, las imperfectas desaveniencias humanas.
Lo que ayer, tuvo que haber sucedido; lo que hubo encajado en lo cabal de su consecución. Aquello que hoy, es un error arrepentido, no concierne a su inmaculada inexistencia; a su paralelo espíritu.
Es un error creer que la sabiduría se descubre. Se comprende; no se aprende. Se muestra clarividente en cada pequeño acto; se tiende ante nosotros, en cada oportunidad perdida... en cada instante mal vivido.
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