Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
un último haz lumínico
enredándose en la sienes,
una última exhalación,
antes de calzarse todas la pieles.
Y encontrar a quienes te nombren
destajando ideas;
cosiendo ojos que te transformen.
Mi mediocridad, enajenada como si fuera virtud.
Apenas un parpadeo, para el que observa.
Apenas un parpadeo, para el que observa.
Hoy podría ser, sin juicios;
pues hay cirios encendidos.
Elijo el silencio
en todas la direcciones.