Rubaldo Condorhuayra
Poeta recién llegado
[FONT="]Medicina antigua
[FONT="]I
[FONT="]Un hombre contempla la descomposición de cadáveres en distintos medios físicos. Las necropsias tienden a ser su especialidad. Y los cadáveres se pudren espléndidamente, desprendiéndose de su piel momificada. Otros consumidos por gusanos se agotan en los huesos, y los demás simplemente conservan su simpatía cadavérica
[FONT="]II
[FONT="]Mi morbo por la muerte es exquisito. Por este motivo adquirí un interesante tratado de medicina legal de mediados del siglo XIX. El autor fue un eminente médico francés, el señor Mateo Orfila. Además de químico y toxicólogo, Orfila fue un destacado forense, cuya virtud radicó en el análisis químico de los cadáveres para hallar las posibles causas de los decesos. El libro consta de cuatro volúmenes, tres de los cuales ya envejecen en mi pequeña biblioteca de literatura antigua. En los próximos días pienso adquirir el restante. La edición de este tratado data del año 1847.